Admiro con horror a aquellas personas que planean los laberínticos mecanismos de defensa de las grandes empresas para desviar y marear a los clientes que, con ingenuidad, pretenden que aparte de pagar, que les brinden un buen servicio. Se ve que son dos cosas que no van de la mano.
Particularmente hoy, me vi en la entrañas de ese sistema de idas y vueltas que jamás tiene fin, y que rebotan entre llamados y pruebas a todo aquel que se aventure a tratar de solucionar un problema.
La misión era fácil: Hacer un depósito bancario.
Como los señores del banco donde tengo mi cuenta (del que no voy a dar el nombre, pero puedo decir que es un banco que viene de Francia) [JA] crearon un cómodo sistema para hacer transferencias por internet, intenté hacerlo por la web, que supuestamente tardaría microsegundos. Al llegar al último paso, me pedía que tenga registrado desde el cajero automático, mi número de celular, como una nueva medida de seguridad, que manda una clave al instante para completar la transacción. Como nunca lo había hecho, fui al banco (estoy a una cuadra).
Desde el cajero, seguí los pasos, y no me tomaba el celular. Probé con 011, con 15, con 11, con el prefijo de australia y con el que me pasó tu vieja anoche. Nada. Me decía que era incorrecto.
Pensando que el del error era yo, volví a la pc a buscar información, y aparentemente estaba todo bien, así que volví al banco. Probé nuevamente en el cajero, y me decía lo mismo, así que me acerqué al (no se si era) el gerente del banco, y me dijo que me acercara a la mesa de ayuda que ahí me iban a atender *Ping*.
El de la mesa de ayuda, me dio una tarjeta y me dijo que llame a un número que resaltó con un fibrón amarillo *Pong*.
Llamé al número y después de unos diez minutos (casi contados) de espera, me atendió una chica muy cordial, que me dijo que iba a ver el problema. La llamada se cortó *Ping*, asi que volví a llamar y me atendió otra chica (luego de otros diez minutos) a quien tuve que explicarle TODO de nuevo. Me comentó que desde ahí ella no podía hacer nada, y que mande un mail a una casilla que me pasó, pero me dijo que quizás me respondían en 24/48 hs y si el depósito era urgente me acerque a la ventanilla. *Pong* Me dijo también que ponga el número con 011 y sin 15 (cosa que ya había probado), pero acepté *Ping*, envié el correo y fui al banco de nuevo, por si me había equivocado, y luego de varios intentos fallidos, volví y llamé por tercera vez.
Me atendió una tercer chica cordial (luego de otros diez minutos) a la que tuve que conmover nuevamente con mi historia. La respuesta fue que no era problema de ellos, que llame a los del cajero a un número que me dio. *Pong*
Llamé a ese segundo número y luego de un rato me atendió otra persona a la que tuve que decirle todo de nuevo, y me dijo que eso era problema del banco y no de ellos. *Ping*
Como me quedaba poco tiempo (porque, como si fuera poco, trabajan hasta las 2 o 3 de la tarde nomás) fui al banco y me mandé a hacer la fila para hacer el depósito manualmente. Después de como media hora de espera, hice el trámite, y cuando salí me acerqué al (que creo que es el) gerente y le dije que quería elevar una queja, y me dijo que me acerque a la mesa de entrada (la misma donde me mandó la primera vez) y pida una planilla para quejas*Pong*.
Fui hasta la mesa y hablé de nuevo con el mismo tipo, a quien tuve que explicarle todo de nuevo porque no se acordaba, y le pedí una planilla para hacer una queja y me respondió "Para hacer una queja tenés que mandar un mail a -y me dio la misma tarjeta que la primera vez, marcando con el mismo fibrón amarillo el mismo mail que me había pasado la mina del teléfono-, a lo que respondí cordialmente "Hace dos horas que me tienen dando vueltas, quiero hacer un reclamo por escrito", el señor me repite "tenés que enviar un mail a..." *Ping* y me extiende la tarjeta, a lo que amistosamente y frente a la gente a la que me había colado, le respondo "Metétela en el culo", y me fui, temiendo caer nuevamente en ese laberinto de llamados y esperas que me consumió todo el horario del almuerzo.
El ping pongo había comenzado de nuevo.
Los odio a todos.
(Estoy pensando mandar un correo al mail que me dijeron con un link a esta entrada. Eso sería genial!)
martes, 7 de agosto de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
Signos
Bob Marley, alguna vez dijo que hay que vivir no para que se note nuestra presencia, sino para que se sienta nuestra ausencia. Y es así, como vemos ausentes ciertos detalles en nuestra escritura, que se sienten y sobre todo, a los que solemos estar expuestos a contenidos de Facebook publicados por negros cumbieros a los que sinceramente les chupa un huevo que se entienda el mensaje, mientras que alguna pibita con calzas abultadas les ponga un "Me Gusta" en su hediondo comentario.
Entonces, vamos a explicar un poquito, y de la forma más violenta posible, el uso de algunos signos que quizá algunos no estén muy acostumbrados a colocar en sus escritos:
El punto, indica que hay una pausa y marca el fin de una oración. Si juntamos tres puntos, son puntos suspensivos. Pero son TRES! Ni cuatro, ni dos, y van cuando uno necesita, justamente, dejar picando algo, como por ejemplo "Hoy te llamé..." (Esos puntos, en este caso, dan a entender "hoy te llamé, pero no me atendiste porque no querías devolverme los diez pesos que me debés de la pasta frola del otro día, forro").
Para dar alguna definición, o dejar en claro algo, podemos usar los dos puntos, pero no son horizontales, sino que están uno encima del otro (pero sin tocarse, pervertido!). Ejemplo: "Ejemplo:".
También existe el punto y coma, ";", pero no lo usen porque no sirve para nada. Está fuera de onda, como ponerse gomina.
La coma, en cambio, es una pequeña pausa que puede variar el sentido completo de una frase. Por ejemplo "Ayer me encontre con tu hermana trola" - "Ayer me encontré con tu hermana, trola". En el primer ejemplo, notamos que el insulto va dirigido hacia la hermana del receptor, y además, al etiquetarla con el adjetivo prostitutivo "trola" (Conjugado en Futuro Imperfecto Lleno de Bepis), damos a entender que quizá esa no sea la única hermana que tiene, pudiendo tener así un número indefinido de hermana, dependiendo de lo rápida que haya sido su madre en sus años de juventud. El segundo ejemplo, en cambio, dirige el insulto el receptor del mensaje, cosa que puede resultar aún más ofensiva.
Para los que se lo están preguntando, NO, NO EXISTEN COMAS SUSPENSIVAS. Así que los que ponen "Hola,,, cómo estás?" pueden llenar una pileta de pintura, sumergirse y morir ahogados por la piel.
Las comillas, sin embargo, no son comas pequeñas. Son dos comas, probablemente drogadas, que se elevan al superíndice de las palabras, marcando probablemente una cita.
Por ejemplo, si yo vi un cartel que dice "Son todos putos", lo pongo así, entre comillas, para indicar que no lo dije yo, sino que lo vi en otro lado y solo lo estoy transcribiendo.
Son todos putos. (Este si lo dije yo, para todos ustedes. Por eso no tiene comillas).
Hay comillas simples, que pueden usar para citar dentro de una cita. O sea, vos salís con una mina a un restaurante, y de repente te llama otra para arreglar para mañana, entonces ahí ponés la comilla simple, porque estás en una cita ya, pero a su vez estás citando a otra para mañana. Se entiende?
Y ni hablar de los energúmenos que hacen las comillas con las manos. Voy a empezar a llevar clavos de diez centímetros para claváselos a lo largo de los dedos índice y mayor, y burlarme de ellos cuando, en plena agonía, no puedan hacer más citas con sus deditos.
También me gustaría saber qué tienen en la cabeza aquellos que, tal vez sin pensarlo, usan las comillas para todo. Como puede ser "algo así", totalmente carente de sentido y que me dan ganas de implosionar.
Hoy me limito a estos pequeños aportes a la escritura moderna. Tal vez en un futuro lejano hable de corchetes, paréntesis y llaves, o de tildes y acentos, o de tu vieja. Tal vez.
Ustedes dirán "Qué puede enseñarme sobre escribir alguien que hace uso excesivo de las comas, y que sólo utiliza el signo de cierre de exclamación y de pregunta, al estilo inglés?".
Yo les digo, "Ok. Hacete un blog y criticame si te la bancás!".
Los espero.
Y voy a citar nuevamente a Bob Marley, cuando en la cumbre de su carrera, cuando su productor le decía "Bob, ese tema no va a pegar...". Marley lo miró a los ojos, y le dijo "Tomate un vino y olvidate".
Así se convirtió en leyenda.
martes, 24 de julio de 2012
El Único
Había una especie de animal que sólo comía un tipo de alimento. Una vez, nació un especímen al que no le gustaba esa comida, y decidió optar por otra variedad.
Lamentablemente, su estómago se hinchó, explotó, y el animal voló en mil pedazos tan sólo al comer el primer bocado del nuevo alimento.
viernes, 20 de julio de 2012
Esto no es un post acerca del día del amigo.
Amigo es el que, cuando sabe que estás hasta las manos con entregas o trabajos, te invita a la mejor salida, y le tenes que decir que no.
Amigo es el que te deja un wallpaper con fotos de travestis en la pc del laburo, sin avisarte.
Amigo es el que agarra tu celular y manda insultos a contactos al azar.
Amigo es el que aprovecha a hacerte goles en en PES mientras vos estás sirviendo
cocacola (que él te pidió), y luego alardea el resultado.
Amigo es quien llega tu casa, se come tu comida, te hace chistes sobre tu vieja, juega con tu perro, y deja la clave del facebook en tu pc.
Amigo es al que le prestás $200 y te los devuelve, de a poco, pagándote una o dos cervezas por salida.
Amigos son los que te cagan a trompadas, sólo porque les gusta sentir el impacto de su puño contra tu hombro.
Amigos son los que le ponen mayonesa a tu paty, porque saben que odias la mayonesa!
Amigo es el que discute con vos hasta las ocho de la mañana si son mejores los thundercats, los halcones galácticos o las tortugas ninja.
Amigo es el que sólo te dice cuánto te quiere cuando está en su nivel máximo de ebriedad.
Un amigo es una luz, brillando en la oscuridad. Edenor quiere que tengamos millones de amigos, prendidos a la vez. Putos.
¡Por eso los odio a todos!
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Pueden ver más frases a lo largo del día de hoy, en el Twitter @desdeelabismo o el facebook.com/paradoenelabismo
viernes, 13 de julio de 2012
Gusano
Un gusano vivía en una manzana verde. No le gustaba, no le convencía, pero las manzanas rojas eran para gusanos populares. De hecho, era de tan mala calidad, que a los costados del pequeño agujero que había hecho el gusano para entrar, comenzaron a aparecer grietas.
Las grietas fueron cubriendo toda la manzana, hasta dibujar su piel con pequeños trozos marcados, estables.
El gusano esperaba dentro, expectante de lo que podía llegar a suceder.
Un temblor azotó el interior de la manzana verde. Comenzó a temblar. Dentro, la manzana empezó a moverse. Un agujero redondo perfecto se hizo al lado del gusano. Luego otro, y luego otro.
La manzana verde se tambaleó mucho, y luego entró en suspensión. La gravedad se hizo cero. El gusano, medio flotando, vio desde uno de los agujeros cómo el piso se acercaba. Logró justo a tiempo, mirar hacia arriba y ver como una mancha roja se alejaba rápidamente del borde de la mesa, una milésima de segundo antes de que la manzana verde explotara contra el piso.
lunes, 9 de julio de 2012
martes, 3 de julio de 2012
Crónicas Ascendentes
Ascensor, nueve de la mañana. Veintiséis personas en un cubículo de dos metros cuadrados esperando llegar al piso correspondiente, de los tantos que ofrece el edificio.
La alarma de sobrepeso canta su ópera prima, por lo que algunos deben bajarse. Obviamente, se miran entre los últimos que entraron casi sorteando con las miradas en una especie de "piedra, papel o tijera" mental, en que el perdedor se va, cabizbajo, al pasillo, a esperar nuevamente otro ascensor. Esto, frente a las miradas de muchas personas (que están dentro y fuera del cubículo ascendente, incluyendo a la mina que te querías levantar) que se sienten satisfechas de una forma hasta casi cínica, de haber podido permanecer en su lugar y que no hayan sido ellos los que, derrotados, deban esperar al siguiente.
Aclaración: Si por ejemplo, las tres últimas personas en entrar fueron dos viejas y vos, al sonar la alarma las viejas te van a mirar con caras de "soy vieja, no podés hacer nada al respecto y te re cabe" e inmediatamente perderemos el derecho a viajar en ese ascensor sin practicar el duelo de miradas anteriormente mencionado. ¡Maldita inmunidad jubilada!
Personas irritantes, si las hay, son aquellas que entran al ascensor y le dicen al que está más cerca de los botones el número de piso, sin más. Es decir, la puerta se abre, entra un total desconocido y te dice "al cuarto". ¿Al cuarto de quién, vieja dinosáurica?. No exijo mucho, pero un "buen día" y un billete de diez harían que apretar botones para desconocidos suponga una tarea más tentadora y gratificante. (Y ni hablar de un "gracias").
Después, tenemos al modelo ejecutivo, que se sube hablando por el celular, casi gritando (una variante que me rompe más las pelotas son los que hablan por nextel), y que hablan naturalmente, como si estuvieran en su casa. ¡¡¡PERO NO ESTÁN EN SUS CASAS!!! ¡Están en una maldita caja con más personas! Te gritan al oído cosas que no querés escuchar, cosas que no te interesa saber, y te cortan cualquier pensamiento propio que podías llegar a tener, o esa canción que justo estabas escuchando y querías que nadie te la corte.
Algo que me irrita quizás más que los celu-hablantes, son aquellas personas que, por carencia de celular, o de contactos en el mismo, buscan la aproximación face-to-face y tratan de establecer una conversación con vos, oh, pobre viajante del ascensor que su único anhelo es llegar al piso diez sin que nadie te rompa las pelotas. Entonces, entran con un "buen día", a lo que uno DEBE responder con un saludo similar, y ahí, el silencio más incómodo que calzones de lana, hasta que rompe con una frase al estilo "¿vas al décimo? Me dijeron que hay una buena vista desde ahí", a lo que vos respondes un seco "sí", y sin captar el mensaje de bloqueo en tan corta expresión, siguen: "yo antes iba allá, ahora me bajo en el noveno, que no tiene tan buena vista como el décimo, pero bueno..." y mientras, en tu cabeza, estás repasando todas aquellas escenas de películas de terror donde masacran gente de forma inescrupulosa. El viaje termina con un incómodo "hasta luego", que vos preferís que sea un "hasta nunca, pelotudo".
Luego, están los graciositos que aprietan todos los botones al bajarse (la gran técnica del lechero). Entonces uno se sube feliz de haber enganchado el ascensor sin nadie adentro (sobre todo sin viejas) y resulta que la travesía vertical se complica al parar en TODOS LOS PUTOS PISOS. Esto no supone más problema que esperar un rato, cantar nuestra canción favorita y repasar los movimientos de yoga de la última clase.
Gente desagradable, si la hay, son aquellos que, sin importar si el ascensor está lleno, vacío, o prendiéndose fuego, deciden aportar restos de la comida del día anterior al escaso oxígeno del cubículo, mezclándolos en una magistral trenza de gases que más de uno creería lacrimógenos. Este individuo se caracteriza por mirar hacia el techo (usualmente para distraer a los demás de su casi vandálico acto). ATENCIÓN: Si además de mirar al techo se pone a silbar, traten de bajarse en el piso siguiente que la cosa pinta muy mala. El ascensor corre el riesgo de explotar a lo misión imposible, y ningún Tom Cruise te va a salvar.
Ahora, no hay momento más desagradable que la combinación entre la mala suerte del anteúltimo punto y el desgraciado del anterior, siendo esta ensalada de casualidades lo que normalmente se llama"un bajón". Lo recomendable es salir lo antes posible, o practicar un hara kiri al instante para evitar el inminente sufrimiento.
Por eso siempre considero mejor subir las escaleras. No por el ejercicio, eso es mentira. Nadie va a sacar gambas por subir y bajar una vez por día diez pisos. Ahora, si querés tener unos gemelos de verdad, deberías subir y bajar esos mismos diez pisos unas... quinientas veces por día. Puto.
En conclusión, yendo por las escaleras, la gente no te obliga a salir de ellas si está atestada, nadie quiere hablarte mientras las camines, hay oxígeno suficiente para todos aquellos que quieran soltar gases nocivos (si la escalera es externa, se los lleva el viento, literalmente), la gente hablando por celular o nextel resulta menos irritante, uno controla casi por completo la velocidad de subida y en qué piso bajar, y sobre todo:
¡NO HAY VIEJAS!
Ellas van por el ascensor.
La alarma de sobrepeso canta su ópera prima, por lo que algunos deben bajarse. Obviamente, se miran entre los últimos que entraron casi sorteando con las miradas en una especie de "piedra, papel o tijera" mental, en que el perdedor se va, cabizbajo, al pasillo, a esperar nuevamente otro ascensor. Esto, frente a las miradas de muchas personas (que están dentro y fuera del cubículo ascendente, incluyendo a la mina que te querías levantar) que se sienten satisfechas de una forma hasta casi cínica, de haber podido permanecer en su lugar y que no hayan sido ellos los que, derrotados, deban esperar al siguiente.
Aclaración: Si por ejemplo, las tres últimas personas en entrar fueron dos viejas y vos, al sonar la alarma las viejas te van a mirar con caras de "soy vieja, no podés hacer nada al respecto y te re cabe" e inmediatamente perderemos el derecho a viajar en ese ascensor sin practicar el duelo de miradas anteriormente mencionado. ¡Maldita inmunidad jubilada!
Personas irritantes, si las hay, son aquellas que entran al ascensor y le dicen al que está más cerca de los botones el número de piso, sin más. Es decir, la puerta se abre, entra un total desconocido y te dice "al cuarto". ¿Al cuarto de quién, vieja dinosáurica?. No exijo mucho, pero un "buen día" y un billete de diez harían que apretar botones para desconocidos suponga una tarea más tentadora y gratificante. (Y ni hablar de un "gracias").
Después, tenemos al modelo ejecutivo, que se sube hablando por el celular, casi gritando (una variante que me rompe más las pelotas son los que hablan por nextel), y que hablan naturalmente, como si estuvieran en su casa. ¡¡¡PERO NO ESTÁN EN SUS CASAS!!! ¡Están en una maldita caja con más personas! Te gritan al oído cosas que no querés escuchar, cosas que no te interesa saber, y te cortan cualquier pensamiento propio que podías llegar a tener, o esa canción que justo estabas escuchando y querías que nadie te la corte.
Algo que me irrita quizás más que los celu-hablantes, son aquellas personas que, por carencia de celular, o de contactos en el mismo, buscan la aproximación face-to-face y tratan de establecer una conversación con vos, oh, pobre viajante del ascensor que su único anhelo es llegar al piso diez sin que nadie te rompa las pelotas. Entonces, entran con un "buen día", a lo que uno DEBE responder con un saludo similar, y ahí, el silencio más incómodo que calzones de lana, hasta que rompe con una frase al estilo "¿vas al décimo? Me dijeron que hay una buena vista desde ahí", a lo que vos respondes un seco "sí", y sin captar el mensaje de bloqueo en tan corta expresión, siguen: "yo antes iba allá, ahora me bajo en el noveno, que no tiene tan buena vista como el décimo, pero bueno..." y mientras, en tu cabeza, estás repasando todas aquellas escenas de películas de terror donde masacran gente de forma inescrupulosa. El viaje termina con un incómodo "hasta luego", que vos preferís que sea un "hasta nunca, pelotudo".
Luego, están los graciositos que aprietan todos los botones al bajarse (la gran técnica del lechero). Entonces uno se sube feliz de haber enganchado el ascensor sin nadie adentro (sobre todo sin viejas) y resulta que la travesía vertical se complica al parar en TODOS LOS PUTOS PISOS. Esto no supone más problema que esperar un rato, cantar nuestra canción favorita y repasar los movimientos de yoga de la última clase.
Gente desagradable, si la hay, son aquellos que, sin importar si el ascensor está lleno, vacío, o prendiéndose fuego, deciden aportar restos de la comida del día anterior al escaso oxígeno del cubículo, mezclándolos en una magistral trenza de gases que más de uno creería lacrimógenos. Este individuo se caracteriza por mirar hacia el techo (usualmente para distraer a los demás de su casi vandálico acto). ATENCIÓN: Si además de mirar al techo se pone a silbar, traten de bajarse en el piso siguiente que la cosa pinta muy mala. El ascensor corre el riesgo de explotar a lo misión imposible, y ningún Tom Cruise te va a salvar.
Ahora, no hay momento más desagradable que la combinación entre la mala suerte del anteúltimo punto y el desgraciado del anterior, siendo esta ensalada de casualidades lo que normalmente se llama"un bajón". Lo recomendable es salir lo antes posible, o practicar un hara kiri al instante para evitar el inminente sufrimiento.
Por eso siempre considero mejor subir las escaleras. No por el ejercicio, eso es mentira. Nadie va a sacar gambas por subir y bajar una vez por día diez pisos. Ahora, si querés tener unos gemelos de verdad, deberías subir y bajar esos mismos diez pisos unas... quinientas veces por día. Puto.
En conclusión, yendo por las escaleras, la gente no te obliga a salir de ellas si está atestada, nadie quiere hablarte mientras las camines, hay oxígeno suficiente para todos aquellos que quieran soltar gases nocivos (si la escalera es externa, se los lleva el viento, literalmente), la gente hablando por celular o nextel resulta menos irritante, uno controla casi por completo la velocidad de subida y en qué piso bajar, y sobre todo:
¡NO HAY VIEJAS!
Ellas van por el ascensor.
martes, 26 de junio de 2012
Pregunta Cósmica
¿Por qué cuando uno le dice a otra persona que es imposible chuparse el codo, inmediatamente ésta trata de chuparse el codo?
lunes, 18 de junio de 2012
Bajo la Parra
El olor a las uvas caídas se hacía espeso en el aire. La luz del sol buscaba los recovecos entre las hojas para llegar al mosaico de baldosas blancas y rojas, desteñidos por los miles de pasos que habían soportado.
Los ladridos se atenuaban por la distancia, y a lo lejos, algunos graznidos interrumpían la calma en el aire. La brisa, leve, sorteaba las hojas, los racimos, las ramas y e incluso a algunas abejas que se acercaban a trabajar.
Las moscas también se acercaban, y se acumulaban entre los racimos del piso, caídos varios días atrás. Una jaula grande, vacía, mecía algunos alambres que sonaban levemente.
Los sonidos metálicos de los cubiertos a lo lejos, gritaban que el mediodía estaba cerca, y el olor a tortilla confirmaba que faltaba poco para comer.
Algún que otro auto pasaba por la calle, a unos metros, invisible desde esa posición por las espesas enredaderas que trepaban por los alambres que daban al jardín. Los mismos alambres que hacían de estructura para la parra que cubría todo el patio.
El calor de los pocos rayos de sol que caían, bastaba para que sólo necesite una remera, que por cierto tenía grandes manchas de barro. Con la respiración agitada, transpirando de tanto correr, me encontraba en el piso, con los brazos extendidos, y una indeleble sonrisa en mi cara.
viernes, 15 de junio de 2012
El Mínimo
Iba sentado en el colectivo en el penúltimo asiento, ese que está justo adelante de la puerta. Mi favorito sin dudas, escuchando algunas canciones que no recuerdo en este momento. Un hombre de unos 70 años, con la boina en la mano y un saco azul marino que lo protegía del tortuoso frío de las ocho de la noche de un julio helado, sube y pide $1,10 al colectivero. El mínimo. Lo que alcanza para unas cuadras.
Al llegar a esas pocas cuadras, donde el boleto le permitía ir, se paró, toco el timbre, y cuando el colectivo se detuvo, bajó, e inmediatamente se apresuró a llegar a la puerta delantera de nuevo, para volver a subir, con su boina y su saco. Pidió nuevamente $1,10 y volvió a sentarse.
La escena se repitió una vez más. El viejo se paró al llegar a la cuadra límite que el boleto le permitía bajar, tocó timbre, descendió, y corrió como pudo hasta la puerta, para subirse nuevamente, pagar $1,10 y sentarse, como en un bucle casi surrealista.
Una vez más, y otra más, el viejo bajaba, luego subía, pagaba $1,10 y volvía a sentarse.
Al chofer no parecía moverle un pelo que el viejo suba y baje y vuelva a subir una y otra vez. En un momento hizo cara de "este viejo loco..." pero no dijo nada y se limitó, con una frialdad digna del invierno en el que estaba sumergido, a cobrarle el boleto que el viejo pedía.
En un momento, el colectivo pasó la cuadra límite y el viejo no bajó. Pasaron tres cuadras más. Nada. Otras dos. El chofer lo miraba por el retrovisor, incómodo. Hasta que respiró, tomo aire, y le dijo "señor, su boleto llegaba hasta Alvear... diez cuadras atrás". El viejo, con una calma casi budista y una calidez de sonrisas, se puso la boina, le agradeció, se disculpó, y bajó para no subirse más.
Lo vi de espaldas mientras caminaba despacito hacia la oscuridad que proponía la niebla, temblando un poco por el azote del frío.
lunes, 11 de junio de 2012
Nota Editorial #9
Estimados amiguitos abismales:
Tengo el agrado de comunicarme con ustedes, para comentarles que este querido espacio acaba de iniciar su cuarto año de vida. En este cuarto año dimos vida a muchas cosas, por ejemplo al Facebook , al Twitter , a los queridos abismitos!
Y se vienen otras quizás más geniales, quizás no, pero van sumando un número grande de cosas! Y eso es lo importante. Tener muchas! El gran Woody Allen, decía que "el 90% del éxito es insistir", así que seguiré por acá, escribiendo cosas que creo que deben ser escritas, para sumar.
Todo va indicando que la Dominación Mundial (sí, en mayúsculas) es casi imposible de detener.
¡¡Gracias a todos!!
Au revoir!
Pablix Pebablds
Vicepresidente Junior
domingo, 3 de junio de 2012
Nuevo
- Che, ¿te gusta este pantalón que me compré?
- No... la verdad que no.
- ¡Pero lo pagué seiscientos pesos!
- Pero... te queda como el orto.
- Callate, ¡vos no entendés nada de nada!
- Entonces, ¿Para qué me preguntàs?
- Pensé que ibas a ser más inteligente...
- Tenés menos idea de pantalones que Mickey Mouse de vodka.
- Uh, tomamos un vodka?
- Dale, pero sacate esos lienzos ya, que me dan asco.
lunes, 28 de mayo de 2012
Curiosidad Dominguera
La gente mientras viaja en colectivo piensa en qué piensa la gente mientras viaja en colectivo.
domingo, 20 de mayo de 2012
Aguanieve
Las nubes enviaban sus tropas a lanzarse desde lo más oscuro del cielo. Luego de la señal del relámpago, las gotas prepararon su ataque, inflándose y tomando coraje.
El trueno era la campanada esperada para saltar a la nada. Fue entonces cuando un millar de gotas iracundas, caían del cielo para cumplir su misión kamikaze, cayendo con una irreversible fuerza que las hacía sentir de acero. Confiadas por su impecable caída a gran velocidad, empujadas por la gravedad misma, buscaban destruir todo lo que tocaran en su caer.
Al impactar, fueron muriendo de a una, en breves explosiones que lograban apenas a mover el pétalo de una flor. Juntas, habían logrado crear algunos charcos, regar pequeñas macetas y hasta mojar el caparazón de una tortuga hasta volverlo más oscuro.
Esta vez había sido en vano. No contaban con que el planeta era más duro de lo que creían.
Pero la lluvia, pronto tendría su revancha...
lunes, 14 de mayo de 2012
Nota Editorial #8
Hola Queridos Lectores Abismales!
Hoy, y como en cada nota editorial, escribo para contarles cómo va todo por acá.
Esta noche, es el lanzamiento oficial abismal inmortal sepulcral y estructural del Abismito Nº3, que paso a presentar justo acá abajo:
Hoy, y como en cada nota editorial, escribo para contarles cómo va todo por acá.
Esta noche, es el lanzamiento oficial abismal inmortal sepulcral y estructural del Abismito Nº3, que paso a presentar justo acá abajo:
Pide a gritos que lo leas, y aparte eleva tu CI. ¿Qué más le podés pedir a un librito?
Por otro lado, quiero agradecer a todos los que con muy buena onda fueron pidiendo abismitos. Ya fueron enviados a Neuquén, Mendoza, a la Costa Atlántica, a Tucumán y a varias localidades de Buenos Aires. Espero las fotos de los libritos en sus ciudades, para subirlas a Facebook y conquistar el mundo abismalmente!
Otro tema: El sábado que viene voy a estar leyendo algunos textos junto a otros escritores y músicos en el Octavo Recital de Poesía de La Boca Rota, en Casa Frida. Todos invitados!! Sigan este link para saber más: http://www.facebook.com/events/295782643842142/?notif_t=plan_user_joined
Sigan agregando a Facebook y ahora también a Twitter que se vienen sorteos y concursos y cosas más que copadas.
Abrazo abismal, y espero que el frío no les hiele las ideas. Pónganse gorrito!
Salud!
Pebablds
Vicepresidente Junior
martes, 8 de mayo de 2012
Espejo Gris
El espejo no reflejaba. Simplemente no funcionaba más. Un día su dueño se despertó como todas las mañanas, y al lavarse los dientes notó que no veía su usual cara de dormido escupiendo espuma sabor mentol. Pensó que seguía dormido, y trató de despertar, pero todo era demasiado real. No estaba durmiendo, sólo estaba ante un espejo roto. Pero no roto de quebrado, no roto de haber estallado en mil pedazos y de haber rociado de siete años de mala suerte al agresor. Se había roto su alma, su función. El espejo se había cansado de su trabajo sin descanso, de las veinticuatro horas de actividad - porque los espejos reflejan absolutamente todo el tiempo, mientras haya un pequeño rayo de luz -. Obviamente era más fácil reflejar una habitación vacía, quieta, que un área concurrida con continuo movimiento. Era mucho más trabajo, más cansador. Todo más impredecible.
Pero ese día, el espejo simplemente se cansó. Se cansó de reflejar lo que veía sin tener una personalidad propia, se cansó de ser el camaleón de la realidad, una puerta transparente pero cerrada a un universo paralelo y sobre todo, se cansó de ver la cara de su dueño todas las mañanas, chorreando espuma blanca y verde por la boca, que caía y caía como un perro enfermo, sin ánimos de guardar un poco de prolijidad o de sutileza.
El espejo simplemente se había jubilado, por decisión propia. No había buscado otra pared para poder tener otra perspectiva, se había simplemente apagado. Pero un espejo que no refleja, ya no es un espejo, y eso es justamente de lo que no se percató. De golpe, se dio cuenta de que ya no era un espejo, sino una insípida plancha de metal opaco que no podía reflejar. Había perdido su esencia, su trabajo, su alma. Pero por fin podría descansar, fuera de los tornillos del mueble del baño de aquel oscuro y pequeño monoambiente.
jueves, 3 de mayo de 2012
Salamandra
- Che, hace frío.
- Si, mejor prendamos la tortuga.
- Querrás decir la salamandra...
- No, la tortuga.
- No, la salamandra.
- ¡No bestia! ¡La tortuga!
- ¡Se llama salamandra lo que te da calor!
- Tu vieja se llama salamandra entonces...
- Puto!
- Voy a traer la tortuga que me estoy helando.
Y trajo la salamandra y la prendió.
- Si, mejor prendamos la tortuga.
- Querrás decir la salamandra...
- No, la tortuga.
- No, la salamandra.
- ¡No bestia! ¡La tortuga!
- ¡Se llama salamandra lo que te da calor!
- Tu vieja se llama salamandra entonces...
- Puto!
- Voy a traer la tortuga que me estoy helando.
Y trajo la salamandra y la prendió.
lunes, 23 de abril de 2012
El Final del Arcoiris
Nunca había creído en los arcoiris ni en su leyenda. Sostenía que no existían, que no tenían gracia y que sólo eran una ilusión que los ojos inventaban. Cansado de acusaciones, discusiones y ciertos malos entendidos que muchas veces derivaban en actos un poco más violentos, decidió investigar a fondo.
Pasó días, meses y hasta unos años aprendiéndolo todo acerca de lo que se convertiría en su peor enemigo. Cuando tuvo todo listo, planeó la expedición para comprobar si todo lo que había escuchado era cierto, y si realmente él tenía la razón y el poder de desmentirlo para siempre. Al abandonar su pueblo, la gente lo saludaba, algunos serios, otros murmurando y riendo por lo bajo.
La verdad es que esa madrugada, después de la tormenta, un gran arcoiris floreció en el cielo. Con su mochila y algo apurado, se encaminó a las bases del fenómeno y tras ciertas artimañas y deducciones, logró dar con lo buscado: El final del arcoiris.
Se sorprendió tremendamente cuando vio, pese a sus pensamientos que lo negaban, un gnomo con una gran olla negra de la que sobresalía una pila inmensa de monedas de oro brillante, desde donde el arcoiris salía. Se acercó al pequeño vestido de verde e hizo un gesto con la mano, como para empezar a hablar, cuando de golpe, el gnomo saltó sobre su cabeza, golpeándolo brutalmente con una vara blanca, hasta que cayó tumbado en el suelo, mientras de la cara brotaba la sangre formando un pequeño río que teñía el pasto y se absorbía en la tierra.
El gnomo acomodó su galera con una mano mientras sostenía la vara con la otra, para luego sacarse las arrugas del pequeño traje verde, estirándolo. Luego de hacerlo, metió la mano en el bolsillo trasero del pantalón, sacó una moneda de oro y la tiró dentro de la olla, agregándola a la gran pila.
lunes, 16 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
¿Con qué amamos?
Es muy conocido y fácil decir a nuestras novias, novios, animales con los que tenemos relaciones sexuales y posibles tortas de cumpleaños (como creo que pasaba en American Pie) "te amo con todo mi corazón". Pero, ¿quién se cree el corazón para acaparar toda la atención cuando del amor se trata? Es un simple músculo que bombea sangre a todo el cuerpo. O sea que cuando decimos que queremos a alguien con el corazón, realmente en un segundo plano le decimos "quiero bombearte, corazón". Eso dista mucho de ser romántico, sino más bien sale de las entrañas más podridas de un ser muy cercano a lo repugnante y ordinario.
Ahora, por otro lado, muchos acusan al cerebro de ser un órgano racional y estructurado, pero sin embargo, él es el que da las órdenes para que suceda todo en el proceso de enamoramiento, y es el encargado de sedarnos para dejarnos con esa sensación de caminar sobre las nubes, producto de distintas sustancias que son desparramadas en nuestro cuerpo. "Te amo con todo mi cerebro, porque me siento como si me hubiera inyectado siete dosis de heroína" tampoco suena del todo romántico, sobre todo por el hecho de que si uno no muere con esas siete dosis de heroína, por lo menos le tienen que cortar el brazo por las infecciones de las pinchaduras. Aparte imaginen al cerebro amando a algo. Un coso totalmente arrugado, posiblemente chorreando sangre y desparramando tranquilizantes. ¡Horror!
Ahora, es obvio que el corazón es un órgano vital para el ser humano y que sin él no seríamos más que un cacho de carne tirados en el pasto, esperando a las moscas para que nos devoren. Dando por sentado que el cerebro también lo es, podemos incluir en esta lista por ejemplo, a los riñones. ("Te amo con todos mis riñones" = "Me hago pis cuando te veo").
Yendo a otro de los órganos que nos componen, y según Wikipedia, el Hígado "es la más voluminosa de las vísceras y una de las más importantes por su actividad metabólica". Decir "Te amo con el hígado" supondría un amor voluminoso lo cual es bueno, y metabólico, si tomamos esto como un amor cambiante y audaz, puede ser interesante. Lo malo es que el hígado se daña con alcohol, y un amor que no tolera el alcohol no merece la pena. Pasemos a otro tema.
Para no terminar en una absurda clase de anatomía, podemos decir que amar no tiene órganos. Quieran sin vísceras, que es más puro, más sano y mejor para el medio ambiente. Pero sobre todo, dejemos de decir boludeses y cosas que aumenten la sacarosa de la relación, si total, el amor verdadero va a durar, sea con el corazón, con el páncreas o con el apéndice. Bueno, con el apéndice no.
Salud!
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