Hoy, como esos días en que las musas se toman unas merecidas vacaciones, y por ser el Día Internacional de los Abismos, me tomo la libertad de proponerles un adentramiento (si es que existe esa palabra, sino que la Real Academia se haga cargo) a los confines más recónditos de este oscuro lugar hecho de ceros y unos.
Es simple. Usando ya conocidas técnicas por aquí, y en un intento desesperado de no desesperarme, los invito a investigar el pasado de este blog clickeando en la respectiva imagen.
Mientras tanto, en algún lugar incierto, se está gestando algo más de odio, próximo a explotar.
Salud!
sábado, 8 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
Cosas Imposibles
Imaginarse algo infinito.
Pensar en un color que no existe.
Tocar el cielo.
Suicidarse aguantando la respiración.
Que tres personas se pongan totalmente de acuerdo.
No tener ningún amigo en Facebook.
Tener un millón de amigos en la vida real.
Etcétera.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Nota Editorial #4
Queridos Amiguitos:
Vieron ustedes como es el mundo en que vivimos hoy. Áspero, con olor a vieja, avinagrado, con porno del ilegal, pero sobre todo con mucho olor a vieja.
Pero existen esas pequeñas cosas que nos hacen felices, como encontrarnos una moneda de cinco centavos en la calle, que con la inflación que hay hoy en día no nos sirve ni para comprarnos un chicle, pero nosotros, fieles a nuestros principios de "el que se lo encuentra se lo queda" nos agachamos, peleamos durante tres minutos con nuestras uñas recién cortadas -o masticadas- contra el piso, tratando de que la moneda levite, como si estuviéramos usando la fuerza jedi, para luego ponerla cómodamente en nuestro bolsillo, sin darnos cuenta que somos por un lado cinco centavos más ricos, pero que llegamos tarde al trabajo por esos tres minutos y nuestro presentismo se hizo polvo.
¡Pero no todo está perdido! Quedan todavía algunos momentos de pura felicidad, como el que motivó esta nota.
A partir de hoy, estimados colegas, compañeros, viejas, señoras y señores, damos por inaugurado:
www.paradoenelabismo.com.ar
Que por ahora nos redirecciona a este mismo blog. (Chupate esa mandarina che!)
También existe www.paradoenelabismo.com pero eso fue por puro egocentrismo y morbo, lo admito. (Aparte en mi calidad de nerd este tipo de cosas no pueden faltar y hasta me divierten).
¡¡¡Pero eso no es todo!!! ¡¡Tiramos el abismo por la ventana señora!!
Se agregó un pequeño botón, justo por debajo del título del blog (su ubicación exacta sería "abajo de lo que está arriba") que muestra un post aleatorio, ¡para jugar y divertirse con amigos y sus hermanas!
Acá tenés una muestra gratis (CLICKEAME)
Y bueno, eso. Espero que junten muchas monedas de cinco centavos, muchas hermanas y que cumplan muchos más!!
Au revoir
Pebablds,
Vicepresidente Junior
(Ahora con Twitter)
Vieron ustedes como es el mundo en que vivimos hoy. Áspero, con olor a vieja, avinagrado, con porno del ilegal, pero sobre todo con mucho olor a vieja.
Pero existen esas pequeñas cosas que nos hacen felices, como encontrarnos una moneda de cinco centavos en la calle, que con la inflación que hay hoy en día no nos sirve ni para comprarnos un chicle, pero nosotros, fieles a nuestros principios de "el que se lo encuentra se lo queda" nos agachamos, peleamos durante tres minutos con nuestras uñas recién cortadas -o masticadas- contra el piso, tratando de que la moneda levite, como si estuviéramos usando la fuerza jedi, para luego ponerla cómodamente en nuestro bolsillo, sin darnos cuenta que somos por un lado cinco centavos más ricos, pero que llegamos tarde al trabajo por esos tres minutos y nuestro presentismo se hizo polvo.
¡Pero no todo está perdido! Quedan todavía algunos momentos de pura felicidad, como el que motivó esta nota.
A partir de hoy, estimados colegas, compañeros, viejas, señoras y señores, damos por inaugurado:
www.paradoenelabismo.com.ar
Que por ahora nos redirecciona a este mismo blog. (Chupate esa mandarina che!)
También existe www.paradoenelabismo.com pero eso fue por puro egocentrismo y morbo, lo admito. (Aparte en mi calidad de nerd este tipo de cosas no pueden faltar y hasta me divierten).
¡¡¡Pero eso no es todo!!! ¡¡Tiramos el abismo por la ventana señora!!
Se agregó un pequeño botón, justo por debajo del título del blog (su ubicación exacta sería "abajo de lo que está arriba") que muestra un post aleatorio, ¡para jugar y divertirse con amigos y sus hermanas!
Acá tenés una muestra gratis (CLICKEAME)
Y bueno, eso. Espero que junten muchas monedas de cinco centavos, muchas hermanas y que cumplan muchos más!!
Au revoir
Pebablds,
Vicepresidente Junior
(Ahora con Twitter)
sábado, 24 de septiembre de 2011
Pregunta Cósmica
¿Por qué para referirnos a la grandeza y magnificencia de los grandes monumentos creados por el hombre, lo hacemos en base a la cantidad de obreros que murieron en su construcción?
sábado, 17 de septiembre de 2011
El Último Tucán
Aparecí de repente de una celda oscura y pequeña. Frente a mí había un tucán parado sobre una estaca de madera clavada en la pared. El animal me miraba fijamente. Cuando lo ví a los ojos recordé todo. Era el último tucán del mundo, y en un flash confuso recordé que dentro suyo estaba la llave para salir de la celda.
Entonces tenía ahí, frente a mis ojos, el dilema. Matar al último especímen de una especie, o sobrevivir yo, un ser humano de los tantísimos que hay en el planeta. Privar al mundo de algo único o salvar mi vida, única, pero intrascendente para la vida en general. Nadie va a decir "ahí va él!" cuando me vean, sin embargo, al ver al último tucán volando sobre sus cabezas, va a ser imposible que no lo señalen, que no quieran cuidarlo y que traten de conseguir la forma de salvar su especie para que no se extinga.
Yo era uno más. Él, único. Me miraba con indiferencia, sin poder adivinar lo que yo estaba pensando. No tenía miedo, pero me miraba, casi inmóvil. Una leve brisa hacía mover frenéticamente sus plumas negras. Cada tanto, rotaba levemente la cabeza en un movimiento fugaz.
Me senté a pensar. Morir de hambre iba a ser doloroso y agónico. Aunque seguramente primero moriría de sed, de todas formas, eso no me reconfortaba ni un poco. Antes de morir deshidratado, seguramente, me volvería loco y trataría de reventar mi cabeza contra la pared. Revisé todo el lugar una y otra vez, pero no había forma posible de salir. Tenía que elegir. Tenía que ser Dios por unos segundos y elegir entre mi suicidio lento o la muerte rápida del último tucán.
Después de mucho pensar, el sentido común se apoderó de mi. Si yo moría en esa celda, el tucán también iba a hacerlo, puesto que no había salida. Entonces me decidí. Respiré profundo, pedí perdón al pájaro que atentamente me miraba. Y me acerqué. Cuando mis manos estaban a punto de atrapar su cuello, tropecé y caí al suelo.
En ese instante me desperté, era solo un sueño. Pero aún estaba en un lugar poco familiar. Tenía un ligero dolor de cabeza, de esos que aparecen cuando uno no descansa bien y se levanta de golpe. Me incorporé. Era una especie de cabaña de madera, con las ventanas y puertas cerradas, pero bastante luminosa a pesar de todo. La luz del sol se filtraba por las pequeñas separaciones de las maderas y las imperfecciones de las ventanas. Y ahí estaba de nuevo, un tucán parado en una vara de madera. Sentí la misma sensación que en el sueño. Otra vez me sentí Dios. Esa sensación que me estremecía, que hacía que tome la decisión de morir o matar, de morir yo, uno entre millones, o matarlo a él, uno en un millón.
Esta vez la decisión tardó menos de lo esperado, y tomando el sueño como referencia, me decidí a matarlo, casi al borde del pánico. Me acerqué rápida y violentamente hacia el tucán, que me miraba fijo e inmóvil, sin miedo ni mueca alguna. Cuando por fin lo tenía frente a frente, y en un grito desesperado, acerqué mis manos hacia él en un ataque de furia, ya totalmente fuera de mí. Había decidido matar al último tucán. Me había puesto en los hombros esa responsabilidad. Imaginaba en pequeñas imágenes lo que sería mi vida después, la tortura y el cargo de conciencia que sufriría por matar al último animal de una especie, un especímen único que a partir de ahora aparecería en los libros de historia. Que nadie más conocerá. Pero poco me importaba, mis manos estaban por rozar al tucán.
De golpe, todas las ventanas se abrieron haciendo un ruido ensordecedor de golpes y chirridos de bisagras sin aceitar, dejando pasar en un sólo rayo gigante al sol entero dentro de la cabaña. Cegado por el contraste, cerré los ojos por un segundo y comencé a recuperar la visión de a poco. Mientras todo se me hacía menos borroso, empecé a distinguir siluetas en los marcos de las ventanas. Cuando recuperé la vista por completo, proceso que habrá tardado tres segundos eternos, me vi rodeado de tucanes. Giré mi cabeza trescientos sesenta grados y había por todos lados. En los marcos de las ventanas, en salientes del techo, en el piso. Habría unos doscientos tucanes, inmóviles, mirándome tal como lo hacía el primero, el que yo creí único, último. De repente era sólo uno más de entre miles.
Ahí mismo, me di cuenta de todo.
Yo no estaba decidiendo el destino de su especie. Ellos estaban decidiendo el destino de la mía.
Entonces tenía ahí, frente a mis ojos, el dilema. Matar al último especímen de una especie, o sobrevivir yo, un ser humano de los tantísimos que hay en el planeta. Privar al mundo de algo único o salvar mi vida, única, pero intrascendente para la vida en general. Nadie va a decir "ahí va él!" cuando me vean, sin embargo, al ver al último tucán volando sobre sus cabezas, va a ser imposible que no lo señalen, que no quieran cuidarlo y que traten de conseguir la forma de salvar su especie para que no se extinga.
Yo era uno más. Él, único. Me miraba con indiferencia, sin poder adivinar lo que yo estaba pensando. No tenía miedo, pero me miraba, casi inmóvil. Una leve brisa hacía mover frenéticamente sus plumas negras. Cada tanto, rotaba levemente la cabeza en un movimiento fugaz.
Me senté a pensar. Morir de hambre iba a ser doloroso y agónico. Aunque seguramente primero moriría de sed, de todas formas, eso no me reconfortaba ni un poco. Antes de morir deshidratado, seguramente, me volvería loco y trataría de reventar mi cabeza contra la pared. Revisé todo el lugar una y otra vez, pero no había forma posible de salir. Tenía que elegir. Tenía que ser Dios por unos segundos y elegir entre mi suicidio lento o la muerte rápida del último tucán.
Después de mucho pensar, el sentido común se apoderó de mi. Si yo moría en esa celda, el tucán también iba a hacerlo, puesto que no había salida. Entonces me decidí. Respiré profundo, pedí perdón al pájaro que atentamente me miraba. Y me acerqué. Cuando mis manos estaban a punto de atrapar su cuello, tropecé y caí al suelo.
En ese instante me desperté, era solo un sueño. Pero aún estaba en un lugar poco familiar. Tenía un ligero dolor de cabeza, de esos que aparecen cuando uno no descansa bien y se levanta de golpe. Me incorporé. Era una especie de cabaña de madera, con las ventanas y puertas cerradas, pero bastante luminosa a pesar de todo. La luz del sol se filtraba por las pequeñas separaciones de las maderas y las imperfecciones de las ventanas. Y ahí estaba de nuevo, un tucán parado en una vara de madera. Sentí la misma sensación que en el sueño. Otra vez me sentí Dios. Esa sensación que me estremecía, que hacía que tome la decisión de morir o matar, de morir yo, uno entre millones, o matarlo a él, uno en un millón.
Esta vez la decisión tardó menos de lo esperado, y tomando el sueño como referencia, me decidí a matarlo, casi al borde del pánico. Me acerqué rápida y violentamente hacia el tucán, que me miraba fijo e inmóvil, sin miedo ni mueca alguna. Cuando por fin lo tenía frente a frente, y en un grito desesperado, acerqué mis manos hacia él en un ataque de furia, ya totalmente fuera de mí. Había decidido matar al último tucán. Me había puesto en los hombros esa responsabilidad. Imaginaba en pequeñas imágenes lo que sería mi vida después, la tortura y el cargo de conciencia que sufriría por matar al último animal de una especie, un especímen único que a partir de ahora aparecería en los libros de historia. Que nadie más conocerá. Pero poco me importaba, mis manos estaban por rozar al tucán.
De golpe, todas las ventanas se abrieron haciendo un ruido ensordecedor de golpes y chirridos de bisagras sin aceitar, dejando pasar en un sólo rayo gigante al sol entero dentro de la cabaña. Cegado por el contraste, cerré los ojos por un segundo y comencé a recuperar la visión de a poco. Mientras todo se me hacía menos borroso, empecé a distinguir siluetas en los marcos de las ventanas. Cuando recuperé la vista por completo, proceso que habrá tardado tres segundos eternos, me vi rodeado de tucanes. Giré mi cabeza trescientos sesenta grados y había por todos lados. En los marcos de las ventanas, en salientes del techo, en el piso. Habría unos doscientos tucanes, inmóviles, mirándome tal como lo hacía el primero, el que yo creí único, último. De repente era sólo uno más de entre miles.
Ahí mismo, me di cuenta de todo.
Yo no estaba decidiendo el destino de su especie. Ellos estaban decidiendo el destino de la mía.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Somos
Algo gestual, impredecible. Algo espontáneo, casi irreal.
Un agujero en medio de algo impenetrable.
El espacio que le quitaron al ojo de una aguja.
Un pedacito de nube que se separó del resto y aparece en el cielo despejado.
Una pluma tornasolada flotando en el viento.
Un collage de libertades.
Una suma imperfecta.
Miles de células microscópicas en perfecta sincronía.
Un nuevo color.
Eso somos.
Un agujero en medio de algo impenetrable.
El espacio que le quitaron al ojo de una aguja.
Un pedacito de nube que se separó del resto y aparece en el cielo despejado.
Una pluma tornasolada flotando en el viento.
Un collage de libertades.
Una suma imperfecta.
Miles de células microscópicas en perfecta sincronía.
Un nuevo color.
Eso somos.
lunes, 12 de septiembre de 2011
Curiosidad Dominguera
A todos los que me hablan por msn me los imagino amarillos, redondos y pelados.
viernes, 9 de septiembre de 2011
¿Vas o venís?
Momento incómodo para mi, si los hay, es cruzarme a alguien mientras estoy caminando, y que con ese alguien no haya la confianza suficiente como para interrumpir mi recorrido -ni para que él/ella interrumpa el suyo- y saludarnos con un beso o con un abrazo.
Ahí, en ese mismo instante, se produce una bifurcación en el espacio-tiempo-tuvieja y SIEMPRE, pero SIEMPRE le erro en el saludo. Si yo digo "Chau" la persona me dice "Hola" y viceversa. Y me hace sentir como que yo saludé incorrectamente.
Es que, realmente, no existe un saludo para cuando te cruzás simplemente. Hola es cuando llegás, Chau cuando te vas. Pero cruzarse no encaja en ninguno de los dos momentos. Decir "Holachau" te haría quedar como un idiota, y no decir nada, como un maleducado.
Entonces, ¿Qué corno decimos cuando nos cruzamos a esa profesora o a ese distante compañero de laburo que vemos todos los días pero nunca entablamos una relación? (En Los Sims, estas personas son con las que tenemos unos 10 puntos de amistad, o menos).
Tal vez podamos decir una palabra que no se entienda, como "armgh" mientras movemos la mano (saludar con la mano es totalmente genérico y sirve para "hola" y para "chau" indistintamente) y que la otra persona interprete lo que quiera, aunque si la profe entiende "vieja de mierda" nos espera una eternidad de recursadas.
Mirar para otro lado es una buena opción... total, si no nos llevamos bien con esa persona a lo largo del transcurso del día, para qué corno la quiero saludar si me la cruzo un sábado a la noche caminando por Avenida Tuvieja?
Obviamente, si no saludás, el lunes a la mañana ese compañero va a decirle al resto "ay, ese de la otra oficina es un antipático, el otro día lo crucé e hizo el que mandaba un mensajito para no saludarme". Y ahí te empiezan a odiar todos, porque se dieron cuenta de tu truco. Es más, gracias a eso, e investigando, llegaron a la conclusión de que sos vos el que hace caca en la maceta de su oficina en el horario de almuerzo.
Simplemente, no entiendo las relaciones humanas.
Mejor no salir de casa, para no cruzarse a nadie y no correr peligro de que nos descubran.
Ahí, en ese mismo instante, se produce una bifurcación en el espacio-tiempo-tuvieja y SIEMPRE, pero SIEMPRE le erro en el saludo. Si yo digo "Chau" la persona me dice "Hola" y viceversa. Y me hace sentir como que yo saludé incorrectamente.
Es que, realmente, no existe un saludo para cuando te cruzás simplemente. Hola es cuando llegás, Chau cuando te vas. Pero cruzarse no encaja en ninguno de los dos momentos. Decir "Holachau" te haría quedar como un idiota, y no decir nada, como un maleducado.
Entonces, ¿Qué corno decimos cuando nos cruzamos a esa profesora o a ese distante compañero de laburo que vemos todos los días pero nunca entablamos una relación? (En Los Sims, estas personas son con las que tenemos unos 10 puntos de amistad, o menos).
Tal vez podamos decir una palabra que no se entienda, como "armgh" mientras movemos la mano (saludar con la mano es totalmente genérico y sirve para "hola" y para "chau" indistintamente) y que la otra persona interprete lo que quiera, aunque si la profe entiende "vieja de mierda" nos espera una eternidad de recursadas.
Mirar para otro lado es una buena opción... total, si no nos llevamos bien con esa persona a lo largo del transcurso del día, para qué corno la quiero saludar si me la cruzo un sábado a la noche caminando por Avenida Tuvieja?
Obviamente, si no saludás, el lunes a la mañana ese compañero va a decirle al resto "ay, ese de la otra oficina es un antipático, el otro día lo crucé e hizo el que mandaba un mensajito para no saludarme". Y ahí te empiezan a odiar todos, porque se dieron cuenta de tu truco. Es más, gracias a eso, e investigando, llegaron a la conclusión de que sos vos el que hace caca en la maceta de su oficina en el horario de almuerzo.
Simplemente, no entiendo las relaciones humanas.
Mejor no salir de casa, para no cruzarse a nadie y no correr peligro de que nos descubran.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Septiembre.
"Una Flor entre las manos es más que una montaña de cosas costosas sin valor"
(Frase de Juanito el Cantor)
Feliz Septiembre para todos!
(Odio a los que dicen SETIEMBRE)
Mientras tanto... el año pasado, en Septiembre...
(Frase de Juanito el Cantor)
Feliz Septiembre para todos!
(Odio a los que dicen SETIEMBRE)
Mientras tanto... el año pasado, en Septiembre...
sábado, 27 de agosto de 2011
Pregunta Cósmica
¿Cuál es la diversión en encontrar personas parecidas a gente que conocemos?
-¡Mirá mirá! ¡¡Ese se parece a Carlitos!!
- ¡¡Noo!! ¡Tenés razón! JAJAJA
¿Cuál es?
-¡Mirá mirá! ¡¡Ese se parece a Carlitos!!
- ¡¡Noo!! ¡Tenés razón! JAJAJA
¿Cuál es?
jueves, 18 de agosto de 2011
Dame!
-Che, dame una galletita.
-No.
-Por qué? Dale! Dame una galletita!
-NO!
-Una sola nomás! Dame una!!!
-NOO!!!
-No seas malo!! Dame un pedacito aunque sea...
-QUE NO!
-Por favor!! Qué te cuesta? Dame media nada más!
-TE DIJE QUE NO!
-Cheeee, daaale!! DAME UNA GALLETITA!!!!
-NO QUIERO!
-Me das una galletita?
-Bueno, tomá.
-Gracias.
-Me das otra? :)
-No.
-Por qué? Dale! Dame una galletita!
-NO!
-Una sola nomás! Dame una!!!
-NOO!!!
-No seas malo!! Dame un pedacito aunque sea...
-QUE NO!
-Por favor!! Qué te cuesta? Dame media nada más!
-TE DIJE QUE NO!
-Cheeee, daaale!! DAME UNA GALLETITA!!!!
-NO QUIERO!
-Me das una galletita?
-Bueno, tomá.
-Gracias.
-Me das otra? :)
martes, 9 de agosto de 2011
¡El Último es Cola de Perro!
De chicos nos acostumbran a correr, a llegar siempre primeros, a apurarnos para sentarnos a la mesa, para salir al patio a jugar o para entrar a la casa de la abuela, con la terrible amenaza de ser cola de perro.
¡EL ÚLTIMO ES COLA DE PERRO!
Grita algún adulto mientras los pequeños desaforados corren hacia el objetivo, sin piedad por los obstáculos del camino ni por sus eventuales adversarios. Pero yo, ahora, siendo un pelotudo grandote, me doy cuenta de todos los engaños que sufrí en aquellas tiernas edades. ¿Qué tiene de malo ser cola de perro?
La cola del perro habla del estado de ánimo del animal, es una forma que tiene de expresar sus emociones, moviéndola de determinada forma para demostrar si está feliz, enojado, con miedo o si vio a Godzilla corriendo hacia él y te quiere avisar. Es una forma de comunicación corporal tanto para los de su misma especie como para los de otra.
Es una extensión de la columna vertebral de los perros, que además les sirve para mantener cierto equilibrio y balancearse, y una gran estabilidad a la hora de correr a sus presas o a tu vieja.
Algunos pueden considerar que la cola del perro es un apéndice que no tiene utilidad, y deciden cortársela a los animalitos. Yo considero también, que la lengua de muchas personas es un apéndice que debe ser cortado. Y llegando a casos un poco más extremos (y violentos), podemos mencionar los de aquellas personas que tienen como apéndice su mismísima cabeza.
Muchísimos perros optan también, por utilizar su cola a modo de entretenimiento, persiguiéndola dando más vueltas que en el recital de U2 (Chistazo!) y así pasar tardes enteras de sana diversión.
Puede ser muy útil también para espantar moscas, mosquitos y etcéteras.
También puede funcionar como cobertura del lugar por donde hacen sus necesidades! Protección ante todo!!!
En fin, para ir resumiendo y que no me quede un post de esos que ustedes dicen "Chee, no lo leí porque era muy largo, me voy a ver Tinelli mientras escribo en el Facebook", podemos decir que la cola del perro es Comunicación, Estabilidad, Diversión Sana, Espanta Bichos, Taparrabos, (si, todo en mayúsculas para incrementar su importanca) y quién sabe qué otras cosas maravillosas!
Antes que andar apurado como todo el mundo, de mal humor y llegando primero sólo para satisfacer el perverso deseo de quienes nos gritan que nos apuremos, sinceramente, prefiero ir caminando despacito, disfrutar el recorrido y ser cola de perro,
Au revoir.
(Vieron que volví? :) Aprobé todo, putos!)
¡EL ÚLTIMO ES COLA DE PERRO!
Grita algún adulto mientras los pequeños desaforados corren hacia el objetivo, sin piedad por los obstáculos del camino ni por sus eventuales adversarios. Pero yo, ahora, siendo un pelotudo grandote, me doy cuenta de todos los engaños que sufrí en aquellas tiernas edades. ¿Qué tiene de malo ser cola de perro?
La cola del perro habla del estado de ánimo del animal, es una forma que tiene de expresar sus emociones, moviéndola de determinada forma para demostrar si está feliz, enojado, con miedo o si vio a Godzilla corriendo hacia él y te quiere avisar. Es una forma de comunicación corporal tanto para los de su misma especie como para los de otra.
Es una extensión de la columna vertebral de los perros, que además les sirve para mantener cierto equilibrio y balancearse, y una gran estabilidad a la hora de correr a sus presas o a tu vieja.
Algunos pueden considerar que la cola del perro es un apéndice que no tiene utilidad, y deciden cortársela a los animalitos. Yo considero también, que la lengua de muchas personas es un apéndice que debe ser cortado. Y llegando a casos un poco más extremos (y violentos), podemos mencionar los de aquellas personas que tienen como apéndice su mismísima cabeza.
Muchísimos perros optan también, por utilizar su cola a modo de entretenimiento, persiguiéndola dando más vueltas que en el recital de U2 (Chistazo!) y así pasar tardes enteras de sana diversión.
Puede ser muy útil también para espantar moscas, mosquitos y etcéteras.
También puede funcionar como cobertura del lugar por donde hacen sus necesidades! Protección ante todo!!!
En fin, para ir resumiendo y que no me quede un post de esos que ustedes dicen "Chee, no lo leí porque era muy largo, me voy a ver Tinelli mientras escribo en el Facebook", podemos decir que la cola del perro es Comunicación, Estabilidad, Diversión Sana, Espanta Bichos, Taparrabos, (si, todo en mayúsculas para incrementar su importanca) y quién sabe qué otras cosas maravillosas!
Antes que andar apurado como todo el mundo, de mal humor y llegando primero sólo para satisfacer el perverso deseo de quienes nos gritan que nos apuremos, sinceramente, prefiero ir caminando despacito, disfrutar el recorrido y ser cola de perro,
Au revoir.
(Vieron que volví? :) Aprobé todo, putos!)
domingo, 31 de julio de 2011
No entiendo!
Yo no entiendo por qué la gente paga por ir a caminar en una cinta o pedalear en una máquina, cuando los espacios verdes e incluso las calles, son lugares hermosos.
martes, 26 de julio de 2011
Nota Editorial #3
Estimados compañeros abismales:
Esta nota tratará de reflejar dos puntos importantes en la trayectoria del universo.
El primero, sin lugar a dudas, es para comentar a la posteridad que he vencido a un gran enemigo examenístico! El restaurant Dadaísta ha caído, con él, está por quebrantarse la barrera finalística (todo ístico) y así poder superar la fase "Seis finales, estoy hasta las manos" comentada con anterioridad, aunque, para sorpresa de muchos y alegría del que suscribe, sólo fueron tres finales, de los cuales voy uno a cero. Veremos este jueves y sábado como prosigue la cosa.
El segundo punto importante es la encuesta finalizada el día de ayer, que paso a retratar debajo con sus resultados finales:
Se comunica a los señores lectores lo siguiente: La letra O se ha puesto a llorar debido a sus cero votos, demostrando una vez más la discriminación hacia la obesidad letrística. Sorprendentemente, la vocal más aclamada por el público fue la I, no se a quien se le ocurre ser una letra I... la A se muere de envidia.
Y por último, se informa que "La puta que te parió" no es una vocal, eso denota la ignorancia que se imparte hoy en día en las escuelas. Era una pregunta con trampa y todos lo que eligieron esa opción perdieron y morirán en el infierno escuchando una y otra vez un cd de grandes éxitos de Pablito Ruiz.
Sin afecto, y con mucho sueño,
Pebablds
Vicepresidente Junior
Esta nota tratará de reflejar dos puntos importantes en la trayectoria del universo.
El primero, sin lugar a dudas, es para comentar a la posteridad que he vencido a un gran enemigo examenístico! El restaurant Dadaísta ha caído, con él, está por quebrantarse la barrera finalística (todo ístico) y así poder superar la fase "Seis finales, estoy hasta las manos" comentada con anterioridad, aunque, para sorpresa de muchos y alegría del que suscribe, sólo fueron tres finales, de los cuales voy uno a cero. Veremos este jueves y sábado como prosigue la cosa.
El segundo punto importante es la encuesta finalizada el día de ayer, que paso a retratar debajo con sus resultados finales:
Se comunica a los señores lectores lo siguiente: La letra O se ha puesto a llorar debido a sus cero votos, demostrando una vez más la discriminación hacia la obesidad letrística. Sorprendentemente, la vocal más aclamada por el público fue la I, no se a quien se le ocurre ser una letra I... la A se muere de envidia.
Y por último, se informa que "La puta que te parió" no es una vocal, eso denota la ignorancia que se imparte hoy en día en las escuelas. Era una pregunta con trampa y todos lo que eligieron esa opción perdieron y morirán en el infierno escuchando una y otra vez un cd de grandes éxitos de Pablito Ruiz.
Sin afecto, y con mucho sueño,
Pebablds
Vicepresidente Junior
lunes, 18 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
Exquisitez
Mimetismos.
Salvajes.
Huracanes.
Abismos.
Tierra.
Soledad.
-------------------
Me alegra comentar que este es mi post número 100! Espero sus donaciones de diez dólares.
El poder es tuyo!
Salvajes.
Huracanes.
Abismos.
Tierra.
Soledad.
-------------------
Me alegra comentar que este es mi post número 100! Espero sus donaciones de diez dólares.
El poder es tuyo!
sábado, 9 de julio de 2011
domingo, 3 de julio de 2011
La Disolución de la Tristeza
Estaba volviendo de colegiales en el 93, después de uno de esos sábados inciertos, sentado en un asiento individual, concentrándome en cosas banales y carentes de interés, totalmente emponchado por el frío y con la guitarra a cuestas. El 93 tiene algunas particularidades, de las que voy a nombrar sólo dos en este momento: La primera, es su capacidad de tardar más de media hora entre colectivo y colectivo, que hace que el frío se sienta más en estas épocas invernales que azotan la Ciudad; y la otra, es su paso por la estación de Chacarita, y fue ahí donde empezó todo esto.
Como mencioné antes, yo iba abrigado y sentado en un asiento individual, pensando en la nada misma, cuando en la estación de Chacarita subió ella. Abrigada con una campera marrón, y un gorrito de lana blanco con dibujos azules. Inmediatamente algo en ella me llamó la atención, y empecé a mirarla. Tenía unos 30 y pico, y algo inexplicable hacía que la mire. Disimuladamente, clavé mi vista en ella, a veces directamente cuando sabía que no estaba viendo, a veces de reojo, a veces por el reflejo que daba la ventana.
Descubrí entonces que hacía pequeñas muecas con la boca, como apretando los labios, moviéndolos inquietamente, nerviosa. Entonces, un rayo de empatía me atravesó, y pude sentir algo. Observando más detalladamente, me di cuenta que los movimientos que hacía con la cara arrugando el mentón, eran como aguantando un llanto inminente, entonces, para mis adentros, empecé a teorizar sobre el asunto, y llegué a la conclusión de que seguro venía del cementerio, que no está lejos de donde se había subido. Con la certeza de esto, se me ocurrieron dos variantes: la primera, es que había ido a ver a alguien que había fallecido hace poco y que era joven, probablemente un familiar de segundo grado, como un primo, un tío. La otra hipótesis, decía que justo ese día se cumplía el aniversario de la muerte de un familiar de primer grado, como un hermano, o alguno de sus padres, o alguien a quien ella quería realmente mucho. Me quedé entonces con la primera, y en mi cabeza siguieron los divagues, mientras la miraba atentamente.
Cada tanto, ella respiraba hacia adentro, y su nariz sonaba angustiada, sus ojos de a poco se humedecieron, haciéndose más brillantes, y se notaba que cada vez le costaba más retener el llanto. Nadie más en el colectivo parecía notarlo.
En una parada logró conseguir asiento, justo adelante del mío, por lo que no pude ver más su cara, pero si oía su respiración algo agitada, la angustia de su nariz, y veía como movía su cabeza levemente haciendo una especie de "no, esto no puede ser" que yo decodificaba de forma inequívoca. Seguí entonces pensando en ella, en lo que estaba pasando, a medida que el aire de Palermo iba entrando en el colectivo y yo me acercaba a mi destino.
Avenida Santa Fé. Me paré para poder llegar a la puerta cómodamente, sin tener que apurarme por empujar a toda la gente que inundaba el 93. Cuando me paré, lo primero que hice fue mirarla. Y entendí todo. Ella estaba viendo por la ventana, sin mirar por la ventana, concentrándose en el polvo del vidrio que se dejaba ver por el contraluz del sol de las cinco de la tarde, y en algunas imperfecciones y manchas. La excusa perfecta para pensar, y pensar, y pensar. Yo la estaba mirando fijamente, mientras el colectivo se acercaba a Juan B. Justo. Toqué el timbre. El colectivo iba bajando su marcha, y empecé a sentir el viento frío de la puerta que se abrío de golpe. Una última mirada, se dió vuelta, con los ojos totalmente llenos de lágrimas que no caían. Se dio cuenta que la estaba mirando, porque me agarró desprevenido, así que levemente sonreí, con una de esas sonrisas que sutilmente dicen "todo va a pasar... tranquila", por más que una muerte nunca pase, hablamos del mal momento, de la angustia y de la impotencia de ese instante en que no sabemos cómo reaccionar. Ella me entendió, y apretando los labios y casi dejando caer una de sus lágrimas, que por suerte se quedó pegada al ojo (una vez que una lágrima cae, todas las demás lo hacen casi por inercia) dejó sin querer, salir una leve, muy leve sonrisa que decía "voy a estar bien, gracias", en lo que me pareció un segundo eterno. Justo antes de que termine ese segundo, otro rayo de empatía me atravesó, y me sentí algo angustiado. Supe entonces, que ella me había traspasado un poco de su tristeza, muy poca, pero que le había servido para sentirse mejor. En un golpe de reacción, me di vuelta y bajé del colectivo, pensando muchísimo.
Es así como la tristeza se disuelve con este entendimiento casi inexplicable. Uno la va pasando a distintas personas casi de imprevisto y sin querer, pero es que inconscientemente uno traspasa un poquito de su propia tristeza a los demás, diluyéndola así entre tal vez decenas de personas que logran conectarse con uno, para las que ese poquito sería casi inofensivo. Pero la tristeza no es inofensiva, ni en la unidad de medición más ínfima.
Cuando me vi abajo del colectivo, sabía lo que había pasado, y totalmente pensativo me subí al 166, que me acercaría aún más a mi casa. Fue un viaje de una hora totalmente reflexivo, de esos en los que uno ve por la ventana, sin mirar por la ventana.
Como mencioné antes, yo iba abrigado y sentado en un asiento individual, pensando en la nada misma, cuando en la estación de Chacarita subió ella. Abrigada con una campera marrón, y un gorrito de lana blanco con dibujos azules. Inmediatamente algo en ella me llamó la atención, y empecé a mirarla. Tenía unos 30 y pico, y algo inexplicable hacía que la mire. Disimuladamente, clavé mi vista en ella, a veces directamente cuando sabía que no estaba viendo, a veces de reojo, a veces por el reflejo que daba la ventana.
Descubrí entonces que hacía pequeñas muecas con la boca, como apretando los labios, moviéndolos inquietamente, nerviosa. Entonces, un rayo de empatía me atravesó, y pude sentir algo. Observando más detalladamente, me di cuenta que los movimientos que hacía con la cara arrugando el mentón, eran como aguantando un llanto inminente, entonces, para mis adentros, empecé a teorizar sobre el asunto, y llegué a la conclusión de que seguro venía del cementerio, que no está lejos de donde se había subido. Con la certeza de esto, se me ocurrieron dos variantes: la primera, es que había ido a ver a alguien que había fallecido hace poco y que era joven, probablemente un familiar de segundo grado, como un primo, un tío. La otra hipótesis, decía que justo ese día se cumplía el aniversario de la muerte de un familiar de primer grado, como un hermano, o alguno de sus padres, o alguien a quien ella quería realmente mucho. Me quedé entonces con la primera, y en mi cabeza siguieron los divagues, mientras la miraba atentamente.
Cada tanto, ella respiraba hacia adentro, y su nariz sonaba angustiada, sus ojos de a poco se humedecieron, haciéndose más brillantes, y se notaba que cada vez le costaba más retener el llanto. Nadie más en el colectivo parecía notarlo.
En una parada logró conseguir asiento, justo adelante del mío, por lo que no pude ver más su cara, pero si oía su respiración algo agitada, la angustia de su nariz, y veía como movía su cabeza levemente haciendo una especie de "no, esto no puede ser" que yo decodificaba de forma inequívoca. Seguí entonces pensando en ella, en lo que estaba pasando, a medida que el aire de Palermo iba entrando en el colectivo y yo me acercaba a mi destino.
Avenida Santa Fé. Me paré para poder llegar a la puerta cómodamente, sin tener que apurarme por empujar a toda la gente que inundaba el 93. Cuando me paré, lo primero que hice fue mirarla. Y entendí todo. Ella estaba viendo por la ventana, sin mirar por la ventana, concentrándose en el polvo del vidrio que se dejaba ver por el contraluz del sol de las cinco de la tarde, y en algunas imperfecciones y manchas. La excusa perfecta para pensar, y pensar, y pensar. Yo la estaba mirando fijamente, mientras el colectivo se acercaba a Juan B. Justo. Toqué el timbre. El colectivo iba bajando su marcha, y empecé a sentir el viento frío de la puerta que se abrío de golpe. Una última mirada, se dió vuelta, con los ojos totalmente llenos de lágrimas que no caían. Se dio cuenta que la estaba mirando, porque me agarró desprevenido, así que levemente sonreí, con una de esas sonrisas que sutilmente dicen "todo va a pasar... tranquila", por más que una muerte nunca pase, hablamos del mal momento, de la angustia y de la impotencia de ese instante en que no sabemos cómo reaccionar. Ella me entendió, y apretando los labios y casi dejando caer una de sus lágrimas, que por suerte se quedó pegada al ojo (una vez que una lágrima cae, todas las demás lo hacen casi por inercia) dejó sin querer, salir una leve, muy leve sonrisa que decía "voy a estar bien, gracias", en lo que me pareció un segundo eterno. Justo antes de que termine ese segundo, otro rayo de empatía me atravesó, y me sentí algo angustiado. Supe entonces, que ella me había traspasado un poco de su tristeza, muy poca, pero que le había servido para sentirse mejor. En un golpe de reacción, me di vuelta y bajé del colectivo, pensando muchísimo.
Es así como la tristeza se disuelve con este entendimiento casi inexplicable. Uno la va pasando a distintas personas casi de imprevisto y sin querer, pero es que inconscientemente uno traspasa un poquito de su propia tristeza a los demás, diluyéndola así entre tal vez decenas de personas que logran conectarse con uno, para las que ese poquito sería casi inofensivo. Pero la tristeza no es inofensiva, ni en la unidad de medición más ínfima.
Cuando me vi abajo del colectivo, sabía lo que había pasado, y totalmente pensativo me subí al 166, que me acercaría aún más a mi casa. Fue un viaje de una hora totalmente reflexivo, de esos en los que uno ve por la ventana, sin mirar por la ventana.
lunes, 27 de junio de 2011
Nota Editorial #2
Debido a distintos inconvenientes y problemas técnicos (casi muero en un ataque nuclear) sepan ustedes amablemente disculpar a toda la empresa Paradoenelabismo S.A. por sus intermitentes apariciones a lo largo de este último mes. Se comunica a los señores lectores, espectadores y radioescuchas, que la transmisión de este medio será momentáneamente interrumpida hasta que se vea concluida la fase "6 Finales: Estoy hasta las manos" próxima a comenzar. Se calcula que en el mes de agosto retomaremos la continuidad de las ediciones tal como era en la época de oro, donde las letras iban y venían en libre albedrío.
De todas formas, también se comenta que se están gestando nuevas publicaciones, que pasado dicho período serán, valga la redundancia, publicadas para que usted, sus hijos, su perro y godzilla puedan disfrutarlas.
Sin más, hago propicia la oportunidad para enviarles un cordial saludo.
Atte., Pebablds.
Vicepresidente Junior
De todas formas, también se comenta que se están gestando nuevas publicaciones, que pasado dicho período serán, valga la redundancia, publicadas para que usted, sus hijos, su perro y godzilla puedan disfrutarlas.
Sin más, hago propicia la oportunidad para enviarles un cordial saludo.
Atte., Pebablds.
Vicepresidente Junior
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

