sábado, 17 de diciembre de 2011

El Día de la Muerte


Luego de tanta violencia en el mundo y para que todos los seres humanos tuviéran su momento de descarga, entre varias organizaciones de alto poder y con la aceptación de todos los países del mundo, se creó el día mundial de la muerte.

Ese día el gobierno de cada país, de cada provincia o estado, de cada localidad y de cada municipio, entrega un arma con una sóla bala a cada habitante, quien tiene derecho a usarla contra otro ser humano, cualquiera sea la causa, con total inmunidad policial y de cualquier tipo.

Teniendo en cuenta que todo el mundo se quejaba, pero a su vez todos querían eliminar del mundo a alguien, el proyecto fue practicado por todos a pesar de sus negativas. Por ende ese año la población bajó a la mitad. Al año siguiente, se volvió a repetir la actividad y gracias a deseos de venganza por el año anterior, la celebración del día de la muerte se hizo más intensa. Para las cuatro de la tarde todos habían matado ya a su candidato. La población mundial volvió a cortarse a la mitad.

Pasados unos años, y ya cegados por la ira y la libertad, la población había quedado en sólo dos personas: Una que vivía en América y otra de Oceanía. Al no tener otras personas que los ayuden a transportarse, se valieron de sus propios medios para encontrarse, sin ni siquiera conocerse, sólo por el hecho de que tenían la posibilidad de ejecutar a alguien. Cuando por fin se encontraban frente a frente a unos diez metros, y antes de que pudieran sacar sus respectivas armas, ambos murieron de fatiga, causada por el arduo viaje que habían emprendido.

La celebración del día de la muerte había llegado a su fin.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Discordia


Ruth le pincha el ojo con un alfiler. Primero es una niña y luego es un monstruo. Emana situaciones de discordia. Trata de vencer a los caballos que corren prados sin pensar. Trata de aislarse y desvanecer.

Ruth le pinchaba el ojo con un alfiler. Destellaba fugaces dolores fugaces. Rayos de sonido. Luego todo era confuso, se hizo humo. Dispersaban malheridos al pasar los camiones. El monstruo reaccionó.

Ruth le pinchará el ojo con un alfiler. Misma cara, mismos gestos. Sinuosidades de un escalpelo por cortar. La carne se hará sangre. Gritarán melancolías. Estornudarán.

Ruth le habría pinchado el ojo con un alfiler. Manos habrían zarpado muelles por nacer. Situaciones. Condiciones ilimitadas. El ambiente húmedo habría desintegrado sus cristales. Crisálidas de aire. El monstruo habría dormido.

Ruth jamás le pinchó el ojo con un alfiler.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Encendedores

Entramos al pequeño departamento, yo con los cuadernos abajo del brazo, ella con las llaves aún tintineando en su mano. Era un departamento chico con un par de habitaciones, aunque ella vivía sola hacía muchos años. Me ofreció tomar algo, pero le dije que no, puesto que ya había almorzado hacía menos de media hora.

Entonces me invitó a pasar a su habitación, donde estudiaríamos historia de un siglo que no quiero recordar, no porque haya sido un siglo malo, sino que en este momento no estoy en condiciones de recordar hechos históricos, más que el que continúa en estas líneas.

Pasando por un pasillo angosto de paredes pintadas con cal, una puerta entreabierta llamó mi atención y me desvié para ver de qué se trataba. Abrí un poco más la puerta y la luz de la ventana me dejó ver miles de pedazos de plástico traslúcido en el piso. Había de distintos colores: Rojo, azul, violeta, naranja, entre otros. También había unas marcas raras en las paredes, como de pequeñas salpicaduras o manchas.

Me agaché para agarrar un pedacito de plástico y lo miré detenidamente. Me resultaba extrañamente conocido, pero no podía recordar de dónde venía. Hasta que por fin vi en el suelo una ruedita que reconocí indudablemente. Cuando la estaba por levantar, ella apareció por la puerta con una sonrisa, y me dijo de qué se trataba.

"De chica voy a recitales, me encanta sentir cada segundo que estoy entre la música, la gente, el calor, el éxtasis de la verborragia de notas cayendo ante una exhausta multitud que agoniza pidiendo más. Cuando tenía 16 años volví muy indignada de ver una banda que amaba en esa época, porque no habían tocado la canción que más me gustaba, por tocar otras de sus nuevos discos que no me gustaban tanto. Tal era mi enojo, que volví a casa y me encerré en esta misma habitación, donde solía ser un pequeño lugar de estudio. Como no podía soportarlo, me enfurecí estando acá adentro, y saqué de mi bolsillo el encendedor que llevaba -porque fumaba ya desde esa edad- y que había prendido en el recital en un par de temas lentos que lo ameritaban. Sentía tanta ira que lo arrojé completamente lleno contra la pared, e hizo una explosión después de la cual inmediamente empezó a sonar el tema que no habían tocado por la radio de uno de los vecinos. ¿Coincidencia o equilibrio del karma? Ni siquiera se me ocurrió meditarlo. Disfruté del tema como si aún estuviera en el recital, moviendo la cabeza, cantando. Cuando la canción terminó, sentí un alivio, como si de repente mi cuerpo no pesara y nada importara. Por eso desde entonces llevo un encendedor a cada recital que voy, lo prendo en algunos temas levantando la mano lo más alto que puedo, para captar esa energía positiva, y cuando vengo a casa lo primero que hago es estrolarlo lo más fuerte que pueda contra la pared, para que esa energía quede en casa, en esta habitación, que es mi lugar de descanso mental, donde nada puede salir mal, donde reposan aún los mejores momentos que viví en los últimos diez años."

Con eso ya había aprendido lo suficiente de historia como para sonreir un rato inmenso.

Y así fue.

viernes, 25 de noviembre de 2011

#

A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes.

A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes.

A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes. A través de las paredes.

domingo, 20 de noviembre de 2011

¿En qué piensa una bolsa mientras es arrastrada por el aire?

lunes, 14 de noviembre de 2011

Curiosidad Dominguera

Así como mucha gente quisiera poder ver a la gente sin ropa, la ropa desearía poder ver a la ropa sin gente. Es un odio mutuo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Saltar

Era un precipicio interminable, pero les seguía pareciendo igual de atractivo que al principio.

Simplemente saltaron, saltaron y saltaron, para nunca dejar de caer.

Y cayeron, y cayeron, y cayeron.

Y nunca dejaron de caer.

lunes, 31 de octubre de 2011

Nota Editorial #5

Se nos va Octubre señores, y con él prácticamente el año.

"¡Qué rápido se pasó el año!" Dirán algunas viejas mientras reclaman a las patadas su derecho a sentarse en los primeros asientos del bondi.

Pero vamos a repasar un poco lo que nos dejó Octubre:

Una encuesta deliciosa en la que participaron exactamente 50 personas, lo que para este blog es un hecho histórico después de que un día me encontré un billete de $2 en un jean que no usaba hace años:


Como podemos observar y analizar en los resultados, tenemos un 24% de travestis, sumados a un 6% de pervertidos que gustarían disfrazarse de Strippers (la pregunta es si durante la fiesta se sacarían la ropa, para hacer más real el disfraz). De los que yo esperaba más trascendencia, hubo sólo decepciones, empezando por Spiderman que sólo recibió dos votos de mierda. ¿!EN QUÉ PIENSA LA GENTE QUE SE QUIERE DISFRAZAR DE TRAVESTI ANTES QUE DE SPIDERMAN!? ENFERMOS! Y los piratas también, quedaron resignados. Seguro que si Piratas del Caribe hubiera salido hace dos semanas, los piratas coparían el 60%. Por último, vemos que por mayoría en un 40% y con 20 votos, ganaron los disfraces de zombies. Espero que hayan ido al obelisco a festejar vestidos de zombies! Quiero ver las fotos, ya que no hubo quorum y nadie me quiso acompañar a mi (los culpables se estarán haciendo cargo en este momento y seguro me reprocharán por MSN, Facebook y demás vías internéticas de contacto).

En cuanto a la nueva encuesta, van a poder elegir por qué odian a Noviembre, un mes de mierda sin dudas, que no es el final del año, pero tampoco para nada interesante.

Y como si fuera poco, me agarró la facultad desprevenido, y ahora tengo que escribir una tesis de 30 páginas en una semana. Viste cuando dicen "bueno chicos, no hicimos unca en todo el cuatri, pero la semana que viene entreguen o se quedan libres"? Bueno, así.

Así que me voy a escribir sobre cosas tesiarias.

Se acercan las novedades abismales! Esténse atentos.

La dominación mundial está a la vuelta de la esquina.

PD: Agradezco las crecientes visitas y comentarios, y debo decir que me siento importante, aunque por la calle la gente me tire caca.

Salud!

Pablix Pebablds
Vicepresidente Junior

viernes, 28 de octubre de 2011

Simetría Peligrosa

Caminando por la orilla de un lago inmenso, espejo del cielo y de las montañas alrededor, buscaba una piedra indicada para hacer sapito en la sábana acuática que quieta, esperaba que la interrumpa con el rebote y posterior inmersión violenta de alguna piedra. Miraba al suelo atentamente, cuando descubrió lo mágico. Lo inesperado. Algo que cambiaría su vida por unos instantes.

Vio dos piedras exactamente iguales. Mismo tamaño, mismo color blanco / amarllento, misma textura lisa con el mismo agujero en el mismo lugar. Las levantó, pesándolas con ambas manos. Mismo peso, misma consistencia, misma sensación al tacto.

Con una piedra en cada mano, se quedó mirándolas fijo por un momento, comparándolas, buscando diferencias.

Un segundo momento de silencio. Estaba totalmente quieto como el agua del lago.

De golpe, tiró con todas sus fuerzas y sin pensarlo una de las piedras al fondo del lago, que procedió a hundirse en las profundidades. Instantáneamente, giró ciento ochenta grados y tiró la otra piedra en dirección contraria, perdiéndose en el bosque.

El mundo no estaba preparado para tanta simetría.

Jamás contó su historia.

domingo, 23 de octubre de 2011

Volver

Nada es casualidad. Y aquella vez no fue la excepción.

Una tarde cortando el pasto de casa, que ya llegaba por las rodillas, encontré una langosta parada en una parte del jardín. Para evitar matarla, la asusté. El insecto se fue volando y se posó en la rama de un árbol cercano. Cuando pasé por ese lugar, la langosta, verde y grande, volvió a posarse exactamente en el mismo lugar de donde yo la había sacado. Me di vuelta y la miré, pero no le di mayor importancia. 

Terminé mis quehaceres de jardinería de ese día cuando el sol estaba por caer, y al prepararme para guardar todo y limpiar un poco, pasé por ese mismo lugar y la langosta seguía ahí, pero al prestarle un poco de atención, me di cuenta que estaba tratando de mover la tierra. Nunca había visto a una langosta tratando de hacer un pozo, así que mi curiosidad y yo nos acercamos a mirar de cerca. Esta vez la langosta no se asustó al verme, tal vez porque estaba concentrada en tu antinatural tarea de excavar un pequeño agujero en la tierra.

Fui a buscar una palita que tenía cerca, que había usado para acomodar el jardín, y ayudé a la langosta, que no se asustó, sino que se quedó inmóvil al lado de donde yo hacía un pequeño pozo de unos treinta centímetros de profundidad, hasta que la palita chocó contra algo. Metí las manos en el pozo en empecé a desenterrar una pequeña cajita verde oscuro, hecha de una especie de cartón forrado con tela de ese color, corroída en algunas partes, y con algunos detalles de un dorado ya gastado por la tierra, la humedad y el tiempo.

La abrí y la langosta inmediatamente saltó adentro de la caja. Con una ramita -me daba asco tocar un bicho tan verde y tan grande con mis manos- la aparté. Dentro de la caja había un colgante de oro, que consistía en una cadena dorada que sostenía un dije del mismo material con una pequeña gema en medio, y un dibujo, un retrato dibujado de una persona con corte en sus hombros, en un papel grueso, que se encontraba en muy buenas condiciones, a pesar de que la tinta se haya ido aclarando con el pasar del tiempo.

La langosta se posó sobre el colgante, como queriendo engancharlo en sus patas, en vano. Se enredaba en la fina cadena en torpes intentos de desenredarse. Yo miraba la escena sin moverme, hasta que de golpe, el insecto remontó vuelo y se perdió en el cielo, dejando el colgante dentro de la caja.

Tomé la joya en mis manos, y luego el dibujo. Di vuelta la hoja. Al girarla, la hoja tenía una inscripción manuscrita con una perfecta letra cursiva:

"22 de Diciembre de 1840: Esta joya perteneció a mi familia desde generaciones muy antigüas. Lamentablemente yo no he podido continuar con esta tradición puesto que una terrible enfermedad me ha impedido tener hijos y continuar así mi descendencia, pero no he de desistir. Prometo volver a por ella en algún momento, en alguna forma de la que pueda llevármela y continuar así su recorrido por mi propia descendencia, para seguir la tradición que mi familia ha mantenido por siglos, como he jurado hacer. N. W."

Sonreí, y con cierta delicadeza, volví a poner la foto y el colgante en la caja, la cerré y volví a enterrarla. 

Al girar para irme, la langosta estaba nuevamente sobre una rama a unos metros de allí. Cuando la miré, salió volando y volvió a perderse en el cielo.


lunes, 17 de octubre de 2011

Curiosidad Dominguera

Los arcoiris son fantasmas de unicornios y hadas muertas.

sábado, 15 de octubre de 2011

Odio VII (Se los prometí!)

Odio la ropa de animal print: Es algo totalmente excéntrico, tirando a grotesco. Desagradable si fuera piel animal de verdad, desagradable siendo pura imitación. Una oda al mal gusto.

Odio mi impresora: La compra más estúpida que hice en mi vida fue comprarme una HP con Sistema Continuo. Nunca la pude usar más que para imprimir cosas sin sentido, pero cuando realmente la necesitaba, nunca funcionó. Y además, no imprime después de las 12 de la noche! (EN SERIO)

Odio a los que se les llena de saliva la comisura de los labios: Desagradable por demás ver a alguien hablando con un líquido espumante blanco en el vértice donde se unen los labios. HORROR!

Odio la palabra "Comisura": Es horrenda y no merece ser pronunciada más que para señalar a aquellos desagradables del punto anterior, sólo para incrementar su repugnancia.

Odio los que se toman el Facebook en serio: Hacen reflexiones profundas para que las vea todo el mundo y ponga "me gusta". Si alguien inteligente tendría algo importante que decir, seguro no lo haría por facebook. Putos.

Odio a los que ponen "me gusta" en Facebook a sus propios comentarios: Es como masturbarse! Es halagarse, darse placer a uno mismo! Aparte, si uno pone algo es porque le gusta, sino por que corno lo pone?!

Odio las comidas agridulces: O sos agrio, o sos dulce, pero DECIDITE VIEJO!

Odio las batatas: Son claramente papas inferiores.

Odio el día del amigo: Es el día en el que todos los que no son tus amigos, te dicen "Feliz día"

Odio las personas que hablan fuerte: Seguro no se dan cuenta, seguro es su forma de ser, PERO ME ROMPE LAS PELOTAS!

Odio los que dicen Setiembre: NO! Pongan la maldita P donde corresponde! (Según Wikipedia: "Su nombre, que viene de la misma raíz latina de "séptimo", se debe a que era el séptimo mes en el calendario romano. Según la Real Academia Española, "septiembre" es la forma preferida en el uso culto, aunque "setiembre" no se considera incorrecto." - No se considera incorrecto, pero si es por el SÉPTIMO mes, debería ser SEPTIEMBRE) Jaque mate.

Odio las canciones dedicadas a Maradona: Es un tipo que supo mover una pelota adentro de tres palos y una red, ganó más plata en diez años que todos nosotros juntos en nuestras vidas y encima le dicen que es Dios. Pero si Dios no existe! :)

Odio los arcoiris: Se la dan de lindos y no existen!! Malditos sean!! Nos ilusionan y nos rompen el corazón!

Odio las monedas de cinco centavos: No sirven para nada! ¿Por qué no redondean los precios a 0 y listo? Aparte, SIEMPRE que faltan diez centavos en la máquina de los colectivos y uno busca una moneda, la pone sin mirar por la prisa de sacar el boleto y SIEMPRE es de cinco! Y la proxima que sacamos es de diez! Entonces nos devuelve cinco, y así tenemos para siempre una moneda de cinco centavos encima. SON INDESTRUCTIBLES!


Y eso, queridos gerontitos abismales, fue el odio del período. Los invito a ver los seis anteriores, para que odien como debe ser:

¡QUIERO ODIAR PARA SIEMPRE!  ---> (Obviamente, hagan click ahí)

Y listo! ODIO FOR EVER!

Au revoir!

miércoles, 12 de octubre de 2011

Rayuela - Capítulo X

"Las nubes aplastadas y rojas sobre el barrio latino de noche, el aire húmedo con todavía algunas gotas de agua que un viento desganado tiraba contra la ventana malamente iluminada, los vidrios sucios, uno de ellos roto y arreglado con un pedazo de esparadrapo rosa. Más arriba, debajo de las canaletas de plomo, dormirían las palomas también de plomo, metidas en sí mismas, ejemplarmente anti-gárgolas. Protegido por la ventana el paralelepípedo musgoso oliente a vodka y a velas de cera, a ropa mojada y a restos de guiso, vago taller de Babs ceramista y de Ronald músico, sede del Club, sillas de caña, reposeras desteñidas, pedazos de lápices y alambre por el suelo, lechuza embalsamada con la mitad de la cabeza podrida, un tema vulgar, mal tocado, un disco viejo con un áspero fondo de púa, un raspar crujir crepitar incesantes, un saxo lamentable que en alguna noche del 28 ó 29 había tocado como con miedo de perderse, sostenido por una percusión de colegio de señoritas, un piano cualquiera. Pero después venía una guitarra incisiva que parecía anunciar el paso a otra cosa, y de pronto (Ronald los había prevenido alzando el dedo) una corneta se desgajó del resto y dejó caer las dos primeras notas del tema, apoyándose en ellas como en un trampolín..."
(Capítulo X de Rayuela, por Julio Cortázar)


Lo volviste a hacer, Julito.
A pesar de todo, lo volviste a hacer.

sábado, 8 de octubre de 2011

Vórtice

Hoy, como esos días en que las musas se toman unas merecidas vacaciones, y por ser el Día Internacional de los Abismos, me tomo la libertad de proponerles un adentramiento (si es que existe esa palabra, sino que la Real Academia se haga cargo) a los confines más recónditos de este oscuro lugar hecho de ceros y unos.

Es simple. Usando ya conocidas técnicas por aquí, y en un intento desesperado de no desesperarme, los invito a investigar el pasado de este blog clickeando en la respectiva imagen.

Mientras tanto, en algún lugar incierto, se está gestando algo más de odio, próximo a explotar.

Salud!

lunes, 3 de octubre de 2011

Curiosidad Dominguera

Al agua y al aceite no las une ni el amor ni la amistad.

sábado, 1 de octubre de 2011

Cosas Imposibles

Imaginarse algo infinito. Pensar en un color que no existe. Tocar el cielo. Suicidarse aguantando la respiración. Que tres personas se pongan totalmente de acuerdo. No tener ningún amigo en Facebook. Tener un millón de amigos en la vida real. Etcétera.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Nota Editorial #4

Queridos Amiguitos:
Vieron ustedes como es el mundo en que vivimos hoy. Áspero, con olor a vieja, avinagrado, con porno del ilegal, pero sobre todo con mucho olor a vieja.

Pero existen esas pequeñas cosas que nos hacen felices, como encontrarnos una moneda de cinco centavos en la calle, que con la inflación que hay hoy en día no nos sirve ni para comprarnos un chicle, pero nosotros, fieles a nuestros principios de "el que se lo encuentra se lo queda" nos agachamos, peleamos durante tres minutos con nuestras uñas recién cortadas -o masticadas- contra el piso, tratando de que la moneda levite, como si estuviéramos usando la fuerza jedi, para luego ponerla cómodamente en nuestro bolsillo, sin darnos cuenta que somos por un lado cinco centavos más ricos, pero que llegamos tarde al trabajo por esos tres minutos y nuestro presentismo se hizo polvo.

¡Pero no todo está perdido! Quedan todavía algunos momentos de pura felicidad, como el que motivó esta nota.

A partir de hoy, estimados colegas, compañeros, viejas, señoras y señores, damos por inaugurado:

www.paradoenelabismo.com.ar

Que por ahora nos redirecciona a este mismo blog. (Chupate esa mandarina che!)

También existe www.paradoenelabismo.com pero eso fue por puro egocentrismo y morbo, lo admito. (Aparte en mi calidad de nerd este tipo de cosas no pueden faltar y hasta me divierten).

¡¡¡Pero eso no es todo!!! ¡¡Tiramos el abismo por la ventana señora!!

Se agregó un pequeño botón, justo por debajo del título del blog (su ubicación exacta sería "abajo de lo que está arriba") que muestra un post aleatorio, ¡para jugar y divertirse con amigos y sus hermanas!

Acá tenés una muestra gratis (CLICKEAME)

Y bueno, eso. Espero que junten muchas monedas de cinco centavos, muchas hermanas y que cumplan muchos más!!

Au revoir

Pebablds,
Vicepresidente Junior
(Ahora con Twitter)

sábado, 24 de septiembre de 2011

Pregunta Cósmica

¿Por qué para referirnos a la grandeza y magnificencia de los grandes monumentos creados por el hombre, lo hacemos en base a la cantidad de obreros que murieron en su construcción?

sábado, 17 de septiembre de 2011

El Último Tucán

Aparecí de repente de una celda oscura y pequeña. Frente a mí había un tucán parado sobre una estaca de madera clavada en la pared. El animal me miraba fijamente. Cuando lo ví a los ojos recordé todo. Era el último tucán del mundo, y en un flash confuso recordé que dentro suyo estaba la llave para salir de la celda.

Entonces tenía ahí, frente a mis ojos, el dilema. Matar al último especímen de una especie, o sobrevivir yo, un ser humano de los tantísimos que hay en el planeta. Privar al mundo de algo único o salvar mi vida, única, pero intrascendente para la vida en general. Nadie va a decir "ahí va él!" cuando me vean, sin embargo, al ver al último tucán volando sobre sus cabezas, va a ser imposible que no lo señalen, que no quieran cuidarlo y que traten de conseguir la forma de salvar su especie para que no se extinga.

Yo era uno más. Él, único. Me miraba con indiferencia, sin poder adivinar lo que yo estaba pensando. No tenía miedo, pero me miraba, casi inmóvil. Una leve brisa hacía mover frenéticamente sus plumas negras. Cada tanto, rotaba levemente la cabeza en un movimiento fugaz.

Me senté a pensar. Morir de hambre iba a ser doloroso y agónico. Aunque seguramente primero moriría de sed, de todas formas, eso no me reconfortaba ni un poco. Antes de morir deshidratado, seguramente, me volvería loco y trataría de reventar mi cabeza contra la pared. Revisé todo el lugar una y otra vez, pero no había forma posible de salir. Tenía que elegir. Tenía que ser Dios por unos segundos y elegir entre mi suicidio lento o la muerte rápida del último tucán.

Después de mucho pensar, el sentido común se apoderó de mi. Si yo moría en esa celda, el tucán también iba a hacerlo, puesto que no había salida. Entonces me decidí. Respiré profundo, pedí perdón al pájaro que atentamente me miraba. Y me acerqué. Cuando mis manos estaban a punto de atrapar su cuello, tropecé y caí al suelo.

En ese instante me desperté, era solo un sueño. Pero aún estaba en un lugar poco familiar. Tenía un ligero dolor de cabeza, de esos que aparecen cuando uno no descansa bien y se levanta de golpe. Me incorporé. Era una especie de cabaña de madera, con las ventanas y puertas cerradas, pero bastante luminosa a pesar de todo. La luz del sol se filtraba por las pequeñas separaciones de las maderas y las imperfecciones de las ventanas. Y ahí estaba de nuevo, un tucán parado en una vara de madera. Sentí la misma sensación que en el sueño. Otra vez me sentí Dios. Esa sensación que me estremecía, que hacía que tome la decisión de morir o matar, de morir yo, uno entre millones, o matarlo a él, uno en un millón.

Esta vez la decisión tardó menos de lo esperado, y tomando el sueño como referencia, me decidí a matarlo, casi al borde del pánico. Me acerqué rápida y violentamente hacia el tucán, que me miraba fijo e inmóvil, sin miedo ni mueca alguna. Cuando por fin lo tenía frente a frente, y en un grito desesperado, acerqué mis manos hacia él en un ataque de furia, ya totalmente fuera de mí. Había decidido matar al último tucán. Me había puesto en los hombros esa responsabilidad. Imaginaba en pequeñas imágenes lo que sería mi vida después, la tortura y el cargo de conciencia que sufriría por matar al último animal de una especie, un especímen único que a partir de ahora aparecería en los libros de historia. Que nadie más conocerá. Pero poco me importaba, mis manos estaban por rozar al tucán.

De golpe, todas las ventanas se abrieron haciendo un ruido ensordecedor de golpes y chirridos de bisagras sin aceitar, dejando pasar en un sólo rayo gigante al sol entero dentro de la cabaña. Cegado por el contraste, cerré los ojos por un segundo y comencé a recuperar la visión de a poco. Mientras todo se me hacía menos borroso, empecé a distinguir siluetas en los marcos de las ventanas. Cuando recuperé la vista por completo, proceso que habrá tardado tres segundos eternos, me vi rodeado de tucanes. Giré mi cabeza trescientos sesenta grados y había por todos lados. En los marcos de las ventanas, en salientes del techo, en el piso. Habría unos doscientos tucanes, inmóviles, mirándome tal como lo hacía el primero, el que yo creí único, último. De repente era sólo uno más de entre miles.

Ahí mismo, me di cuenta de todo.

Yo no estaba decidiendo el destino de su especie. Ellos estaban decidiendo el destino de la mía.


jueves, 15 de septiembre de 2011

Somos

Algo gestual, impredecible. Algo espontáneo, casi irreal.

Un agujero en medio de algo impenetrable.

El espacio que le quitaron al ojo de una aguja.

Un pedacito de nube que se separó del resto y aparece en el cielo despejado.

Una pluma tornasolada flotando en el viento.


Un collage de libertades.

Una suma imperfecta.

Miles de células microscópicas en perfecta sincronía.


Un nuevo color.


Eso somos.