martes, 4 de septiembre de 2012

Un Texto Como La Gente


Estamos acostumbrados en nuestra cotidianeidad, a decir y aceptar ciertas frases armadas, que tomamos sin pensarlas o sin profundizar en ellas.

Resulta que cebamos un mate mediocre, y se nos tapó la bombilla (como suele pasarme el 99,9% de las veces que preparo mate), cuando uno de la ronda, intentando tomar, nos dice "Dejá que voy a armar un mate como la gente". Y ahí es cuando queda esta pequeña frase de tres palabras que se puede anexar a casi todo, que es "Como la gente".

Pero... ¿Qué es ser como la gente?

Palo Pandolfo, dice junto a Los Visitantes "La gente no sabe y miente, inventa y fabrica tanta trampa".

Entonces, ¿vas a armar un mate inventado, con trampas?

Como tengo menos filantropía que una piedra, podría decir con total convencimiento que odio a la gente tanto como odio golpearme el dedo chiquito del pie con la puerta cuando busco un vaso de agua por la noche.

Entonces, ¿Por qué queremos que todo se haga como la gente? ¡Si la gente hace todo mal!

O peor aún... si me dicen que haga algo como la gente, ¿Significa que no soy gente? Está bien que los odie a todos, pero aunque se me tape el mate, seguiré siendo, desgraciadamente, una persona.

Creemos que somos gente que no hace cosas como la gente. ¡Pero en realidad sí las hacemos como la gente!

Usamos las cosas mal, atamos con alambre, miramos a la hermana de nuestro mejor amigo, somos desorganizados, no podemos evitar pasar el dedo por una torta llena de crema minutos antes de cantar el feliz cumpleaños, tratamos de poner un fitito a 200km/h, usamos anteojos de sol en lugar de casco cuando andamos en moto, y nos preocupamos más por llegar temprano al trabajo que por dormir cinco minutos más.

Si eso es hacer las cosas como la gente, ¡espero reencarnar pronto en una babosa, y hacer las cosas como las babosas!

domingo, 2 de septiembre de 2012

Septiembre

Hubo un Septiembre que fue blando. Atravesaba el tiempo como un adoquín atraviesa una ventana, pero sin dejar pedazos ni huellas. Atravesaba el aire como una bala creando un pequeño agujero por su incontrolable energía en línea recta.

Septiembre aplastaba los peldaños que quedaban arrinconados, inofensivos. No se decidía entre el frío o el calor, pero avanzaba con una potencia ensordecedora.

Septiembre, como una locomotora, fue barro, fue impulso, fue un segundero en reversa, que de pronto aceleró desmoronando todo a su paso.

Corría ciego y a sus espaldas, fuego. Explotaban llamas que quemaban casi como el peor de los hielos. Retumbaban los espejos a punto de derretirse. A punto de desaparecer.

¡Desaparecer! ¡Septiembre!

Quiso disolver sus fuerzas, pero era tarde. Ya había clavado las estacas. No era temporal. No era finito. No era mortal. Corría hasta doler. Dolía para poner su mente en blanco. Septiembre dolía. Septiembre, como espina, punzante. Septiembre no detendría.

Pero tal vez a Septiembre no le importaba. A fin de cuentas, era sólo tiempo.


lunes, 27 de agosto de 2012

Seguridad Informática

Hace varios años, internet era un pasatiempo agradable para distenderse y relajarse, ya que nuestra única preocupación era nuestra cuenta de Yahoo o Hotmail. Enviábamos y recibíamos mails, veíamos sitios con muchos gifs animados de fondo que nos hacían estallar los sentidos, y amables melodías midi que nos invitaban a pasar un buen rato frente a la pantalla.

Con la llegada del Messenger, sobre todo, esto cambió. Se abrió un dilema casi existencial que derivó en el suicidio en masa de muchos internautas (o por lo menos así me gusta pensarlo): La existencia de dos contraseñas. Los más confiados, usaban la misma contraseña de hotmail, total, era casi lo mismo, pero los más paranoicos, utilizaban otra. Esto generaba ciertos problemas de no saber qué contraseña habían puesto en cada cuenta, pero se solucionaba enseguida, por descarte, ya que eran sólo dos, entonces, por proceso de eliminación, si no era una, era la otra.

Hoy, en la era informática que nos empapa de sitios interesantes que nos sirven para desperdiciar nuestro tiempo y se convierten en lo que Tinelli es en televisión, nos obligan a seguir ciertos estándares y caprichos para gestionar nuestras cuentas. Es entonces, cuando de repente, habiendo utilizado Internet por estos últimos diez años, gradualmente y de a poco, fuimos acumulando cuentas aparte de la de Hotmail y MSN, como ser Fotolog, Facebook, Yahoo, Gmail, Youtube, Twitter, LinkedIn, Wordpress, sitios de descargas de películas, Taringa, foros de diversos temas, etcétera, etcétera, etcétera.

Nos rodea entonces, la incertidumbre de qué contraseñas poner en cada cuenta. Si la misma para todo y ser totalmente vulnerables a que cualquier amigo que conozca nuestros gustos adivine que pusimos "milanesaconpapasfritas" de contraseña a todas las cuentas, y de repente veamos que en nuestro perfil de facebook hay fotos de travestis, en el Linked In figura que laburamos como testers de supositorios XL, y en Twitter seguimos a toda la farándula de Soñando por bailar y respondemos ansiosamente sus agudos comentarios. La otra opción, es utilizar una contraseña distinta para cada cuenta, lo que supone tener la memoria de Sheldon Cooper, o una agenda o anotador donde las podamos inmortalizar, con riesgo a que el mismo amigo que nos conoce de pe a pi (ja) la encuentre revolviendo nuestro cajón en busca de estupefacientes y todo derive en los travestis y supositorios del ejemplo anterior.

Para minimizar la cantidad de contraseñas, sería bueno utilizar sólo dos o tres que vayamos cambiando según algún criterio, para recordarla. Por ejemplo, una para emails, otra para redes sociales, otra para foros, etc.

El GRAN problema está cuando algún sitio caprichoso nos dice algo como "tu contraseña debe tener por lo menos una letra mayúscula". Es entonces cuando modificamos levemente la contraseña que veníamos usando SOLO en ese sitio, haciendo que cuando querramos volver no demos con la contraseña y nos provoque una gran ira, teniendo que, totalmente derrotado, utilizar el servicio de recuperación de contraseñas que muchas veces falla al enviarnos el mail, y terminamos creando cuentas con otros mails, o con otros nombres de usuario que jamás recordaremos.

Entonces, no queda más que recurrir a la libreta donde anotamos todas las contraseñas de cada página, y de vuelta, corremos el riesgo a que nos asocien con travestis y diversos temas que lindan con lo morboso y desagradable. Como vemos, no podemos salvarnos, y estamos destinados a vivir en la desdicha de tener de foto de perfil una mujer que hace un mes era un tipo.

Esto de tener diez mil cuentas me rompe soberanamente las pelotas, y no sólo con las contraseñas... ¡A veces no me acuerdo qué nombre puse, o con qué mail me registré!

Váyanse a la mierda, quédense ahí una quincena, y vuelvan con alfajores.

Bueno, mejor con alfajores no.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Esquinas Peligrosas


En medio de la noche, un grito rompe el silencio para soltar una agonía que muchas veces se repite, sobre todo en verano, cuando nuestros pies descalzos logran encontrarse en medio de una casi absoluta oscuridad, con la fría madera de una puerta mal cerrada, que atrae al meñique del pie hacia su cuerpo para impactarlo y
llenar de dolor la cara de su dueño.

Mi odio hacia los cajones mal cerrados, cuyo fundamento no es más que un leve TOC, también tiene su gran parte en estos dolores, fáciles de evitar.

Las esquinas de las puertas o los muebles, tienden a imantar nuestras partes más sensibles para tratar de destruirlas. Es un dolor que dura unos cinco segundos (y queda desvaneciéndose por otros tantos más), pero a veces es tan insoportable que a uno se le pianta una lágrima.

Los muebles más antigüos, que son casi siempre los más duros, nos engañan haciéndonos creer que podemos pasar por ahí con espacio de sobra, pero cuando lo intentamos, ¡PAF!, nos perfora la cadera la maldita esquina, haciéndonos pegar un saltito bastante maricón (y ni hablar si a alguno le sale un grito de esos agudos e inesperados).

Otro problema, es en ámbitos laborales, cuando de repente entramos a una oficina donde tenés una reunión importante, y al tratar de echarle un filito al mueble de al lado de la puerta, nos golpeamos de forma asquerosa y soltamos un leve pero audible "LA CONCHA DE TU MADRE", haciendo que la reunión comience a cientosetenta y dos kilómetros bajo el nivel del mar, haciendo imposible remar la situación.

La solución no es tan complicada... podríamos crear muebles con las puntas más redondeadas o cubiertas con amistosa goma eva de colores o aprender a cerrar bien puertas y cajones (que además me molesta que estén entreabiertas!).

También podríamos dejar de ser tan pelotudos y fijarnos por dónde caminamos.

Pero creo que es más fácil cambiar los muebles.

miércoles, 15 de agosto de 2012

La Noche Más Noche


Fue la noche más oscura de todas. Las lámparas, reventaban dando oscuridad y llenando el piso de vidrios pequeños. Todos los fuegos se apagaron. Todas las cajas de fósforos se humedecieron. Todos los encendedores, perdieron su ruedita o se quedaron sin bencina. Todos los aparatos que tenían algún tipo de iluminación, quedaron a ciegas.

La gente anonadada, salía de sus casas con las manos hacia adelante, esperando no tropezarce con nada.

Todos acumulados en la calle, se quedaron quietos un momento, tratando de reconocer algo en medio de la confusión. En un momento, todos empezaron a ver borroso, luego un poco mejor, y finalmente, pese a la inexistencia de las luces, pudieron ver bastante bien.

Habían salido las estrellas.

martes, 7 de agosto de 2012

Ping Pong Bancario

Admiro con horror a aquellas personas que planean los laberínticos mecanismos de defensa de las grandes empresas para desviar y marear a los clientes que, con ingenuidad, pretenden que aparte de pagar, que les brinden un buen servicio. Se ve que son dos cosas que no van de la mano.

Particularmente hoy, me vi en la entrañas de ese sistema de idas y vueltas que jamás tiene fin, y que rebotan entre llamados y pruebas a todo aquel que se aventure a tratar de solucionar un problema.

La misión era fácil: Hacer un depósito bancario.

Como los señores del banco donde tengo mi cuenta (del que no voy a dar el nombre, pero puedo decir que es un banco que viene de Francia) [JA] crearon un cómodo sistema para hacer transferencias por internet, intenté hacerlo por la web, que supuestamente tardaría microsegundos. Al llegar al último paso, me pedía que tenga registrado desde el cajero automático, mi número de celular, como una nueva medida de seguridad, que manda una clave al instante para completar la transacción. Como nunca lo había hecho, fui al banco (estoy a una cuadra).

Desde el cajero, seguí los pasos, y no me tomaba el celular. Probé con 011, con 15, con 11, con el prefijo de australia y con el que me pasó tu vieja anoche. Nada. Me decía que era incorrecto.

Pensando que el del error era yo, volví a la pc a buscar información, y aparentemente estaba todo bien, así que volví al banco. Probé nuevamente en el cajero, y me decía lo mismo, así que me acerqué al (no se si era) el gerente del banco, y me dijo que me acercara a la mesa de ayuda que ahí me iban a atender *Ping*.

El de la mesa de ayuda,  me dio una tarjeta y me dijo que llame a un número que resaltó con un fibrón amarillo *Pong*.

Llamé al número y después de unos diez minutos (casi contados) de espera, me atendió una chica muy cordial, que me dijo que iba a ver el problema. La llamada se cortó *Ping*, asi que volví a llamar y me atendió otra chica (luego de otros diez minutos) a quien tuve que explicarle TODO de nuevo. Me comentó que desde ahí ella no podía hacer nada, y que mande un mail a una casilla que me pasó, pero me dijo que quizás me respondían en 24/48 hs y si el depósito era urgente me acerque a la ventanilla. *Pong*  Me dijo también que ponga el número con 011 y sin 15 (cosa que ya había probado), pero acepté *Ping*, envié el correo y fui al banco de nuevo, por si me había equivocado, y luego de varios intentos fallidos, volví y llamé por tercera vez.

Me atendió una tercer chica cordial (luego de otros diez minutos) a la que tuve que conmover nuevamente con mi historia. La respuesta fue que no era problema de ellos, que llame a los del cajero a un número que me dio. *Pong*

Llamé a ese segundo número y luego de un rato me atendió otra persona a la que tuve que decirle todo de nuevo, y me dijo que eso era problema del banco y no de ellos. *Ping*

Como me quedaba poco tiempo (porque, como si fuera poco, trabajan hasta las 2 o 3 de la tarde nomás) fui al banco y me mandé a hacer la fila para hacer el depósito manualmente. Después de como media hora de espera, hice el trámite, y cuando salí me acerqué al (que creo que es el) gerente y le dije que quería elevar una queja, y me dijo que me acerque a la mesa de entrada (la misma donde me mandó la primera vez)  y pida una planilla para quejas*Pong*.

Fui hasta la mesa y hablé de nuevo con el mismo tipo, a quien tuve que explicarle todo de nuevo porque no se acordaba, y le pedí una planilla para hacer una queja y me respondió "Para hacer una queja tenés que mandar un mail a -y me dio la misma tarjeta que la primera vez, marcando con el mismo fibrón amarillo el mismo mail que me había pasado la mina del teléfono-, a lo que respondí cordialmente "Hace dos horas que me tienen dando vueltas, quiero hacer un reclamo por escrito", el señor me repite "tenés que enviar un mail a..." *Ping* y me extiende la tarjeta, a lo que amistosamente y frente a la gente a la que me había colado, le respondo "Metétela en el culo", y me fui, temiendo caer nuevamente en ese laberinto de llamados y esperas que me consumió todo el horario del almuerzo.

El ping pongo había comenzado de nuevo.

Los odio a todos.

(Estoy pensando mandar un correo al mail que me dijeron con un link a esta entrada. Eso sería genial!)


lunes, 30 de julio de 2012

Signos


Bob Marley, alguna vez dijo que hay que vivir no para que se note nuestra presencia, sino para que se sienta nuestra ausencia. Y es así, como vemos ausentes ciertos detalles en nuestra escritura, que se sienten y sobre todo, a los que solemos estar expuestos a contenidos de Facebook publicados por negros cumbieros a los que sinceramente les chupa un huevo que se entienda el mensaje, mientras que alguna pibita con calzas abultadas les ponga un "Me Gusta" en su hediondo comentario.

Entonces, vamos a explicar un poquito, y de la forma más violenta posible, el uso de algunos signos que quizá algunos no estén muy acostumbrados a colocar en sus escritos:

El punto, indica que hay una pausa y marca el fin de una oración. Si juntamos tres puntos, son puntos suspensivos. Pero son TRES! Ni cuatro, ni dos, y van cuando uno necesita, justamente, dejar picando algo, como por ejemplo "Hoy te llamé..." (Esos puntos, en este caso, dan a entender "hoy te llamé, pero no me atendiste porque no querías devolverme los diez pesos que me debés de la pasta frola del otro día, forro").

Para dar alguna definición, o dejar en claro algo, podemos usar los dos puntos, pero no son horizontales, sino que están uno encima del otro (pero sin tocarse, pervertido!). Ejemplo: "Ejemplo:".

También existe el punto y coma, ";", pero no lo usen porque no sirve para nada. Está fuera de onda, como ponerse gomina.


La coma, en cambio, es una pequeña pausa que puede variar el sentido completo de una frase. Por ejemplo "Ayer me encontre con tu hermana trola" - "Ayer me encontré con tu hermana, trola". En el primer ejemplo, notamos que el insulto va dirigido hacia la hermana del receptor, y además, al etiquetarla con el adjetivo prostitutivo "trola" (Conjugado en Futuro Imperfecto Lleno de Bepis), damos a entender que quizá esa no sea la única hermana que tiene, pudiendo tener así un número indefinido de hermana, dependiendo de lo rápida que haya sido su madre en sus años de juventud. El segundo ejemplo, en cambio, dirige el insulto el receptor del mensaje, cosa que puede resultar aún más ofensiva.

Para los que se lo están preguntando, NO, NO EXISTEN COMAS SUSPENSIVAS. Así que los que ponen "Hola,,, cómo estás?" pueden llenar una pileta de pintura, sumergirse y morir ahogados por la piel.

Las comillas, sin embargo, no son comas pequeñas. Son dos comas, probablemente drogadas, que se elevan al superíndice de las palabras, marcando probablemente una cita.

Por ejemplo, si yo vi un cartel que dice "Son todos putos", lo pongo así, entre comillas, para indicar que no lo dije yo, sino que lo vi en otro lado y solo lo estoy transcribiendo.

Son todos putos. (Este si lo dije yo, para todos ustedes. Por eso no tiene comillas).

Hay comillas simples, que pueden usar para citar dentro de una cita. O sea, vos salís con una mina a un restaurante, y de repente te llama otra para arreglar para mañana, entonces ahí ponés la comilla simple, porque estás en una cita ya, pero a su vez estás citando a otra para mañana. Se entiende?

Y ni hablar de los energúmenos que hacen las comillas con las manos. Voy a empezar a llevar clavos de diez centímetros para claváselos a lo largo de los dedos índice y mayor, y burlarme de ellos cuando, en plena agonía, no puedan hacer más citas con sus deditos.


También me gustaría saber qué tienen en la cabeza aquellos que, tal vez sin pensarlo, usan las comillas para todo. Como puede ser "algo así", totalmente carente de sentido y que me dan ganas de implosionar.

Hoy me limito a estos pequeños aportes a la escritura moderna. Tal vez en un futuro lejano hable de corchetes, paréntesis y llaves, o de tildes y acentos, o de tu vieja. Tal vez.

Ustedes dirán "Qué puede enseñarme sobre escribir alguien que hace uso excesivo de las comas, y que sólo utiliza el signo de cierre de exclamación y de pregunta, al estilo inglés?".

Yo les digo, "Ok. Hacete un blog y criticame si te la bancás!".

Los espero.

Y voy a citar nuevamente a Bob Marley, cuando en la cumbre de su carrera, cuando su productor le decía "Bob, ese tema no va a pegar...". Marley lo miró a los ojos, y le dijo "Tomate un vino y olvidate". 

Así se convirtió en leyenda.

martes, 24 de julio de 2012

El Único


Había una especie de animal que sólo comía un tipo de alimento. Una vez, nació un especímen al que no le gustaba esa comida, y decidió optar por otra variedad.

Lamentablemente, su estómago se hinchó, explotó, y el animal voló en mil pedazos tan sólo al comer el primer bocado del nuevo alimento.

viernes, 20 de julio de 2012

Esto no es un post acerca del día del amigo.


Amigo es el que, cuando sabe que estás hasta las manos con entregas o trabajos, te invita a la mejor salida, y le tenes que decir que no.

Amigo es el que te deja un wallpaper con fotos de travestis en la pc del laburo, sin avisarte.

Amigo es el que agarra tu celular y manda insultos a contactos al azar.

Amigo es el que aprovecha a hacerte goles en en PES mientras vos estás sirviendo

cocacola (que él te pidió), y luego alardea el resultado.

Amigo es quien llega tu casa, se come tu comida, te hace chistes sobre tu vieja, juega con tu perro, y deja la clave del facebook en tu pc.

Amigo es al que le prestás $200 y te los devuelve, de a poco, pagándote una o dos cervezas por salida.

Amigos son los que te cagan a trompadas, sólo porque les gusta sentir el impacto de su puño contra tu hombro.

Amigos son los que le ponen mayonesa a tu paty, porque saben que odias la mayonesa!

Amigo es el que discute con vos hasta las ocho de la mañana si son mejores los thundercats, los halcones galácticos o las tortugas ninja.

Amigo es el que sólo te dice cuánto te quiere cuando está en su nivel máximo de ebriedad.

Un amigo es una luz, brillando en la oscuridad. Edenor quiere que tengamos millones de amigos, prendidos a la vez. Putos.




¡Por eso los odio a todos!
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Pueden ver más frases a lo largo del día de hoy, en el Twitter @desdeelabismo o el facebook.com/paradoenelabismo

viernes, 13 de julio de 2012

Gusano


Un gusano vivía en una manzana verde. No le gustaba, no le convencía, pero las manzanas rojas eran para gusanos populares. De hecho, era de tan mala calidad, que a los costados del pequeño agujero que había hecho el gusano para entrar, comenzaron a aparecer grietas.

Las grietas fueron cubriendo toda la manzana, hasta dibujar su piel con pequeños trozos marcados, estables.

El gusano esperaba dentro, expectante de lo que podía llegar a suceder.

Un temblor azotó el interior de la manzana verde. Comenzó a temblar. Dentro, la manzana empezó a moverse. Un agujero redondo perfecto se hizo al lado del gusano. Luego otro, y luego otro.

La manzana verde se tambaleó mucho, y luego entró en suspensión. La gravedad se hizo cero. El gusano, medio flotando, vio desde uno de los agujeros cómo el piso se acercaba. Logró justo a tiempo, mirar hacia arriba y ver como una mancha roja se alejaba rápidamente del borde de la mesa, una milésima de segundo antes de que la manzana verde explotara contra el piso.

lunes, 9 de julio de 2012

Curiosidad Dominguera

Los seres humanos somos biodegradables.

martes, 3 de julio de 2012

Crónicas Ascendentes

Ascensor, nueve de la mañana. Veintiséis personas en un cubículo de dos metros cuadrados esperando llegar al piso correspondiente, de los tantos que ofrece el edificio. 


La alarma de sobrepeso canta su ópera prima, por lo que algunos deben bajarse. Obviamente, se miran entre los últimos que entraron casi sorteando con las miradas en una especie de "piedra, papel o tijera" mental, en que el perdedor se va, cabizbajo, al pasillo, a esperar nuevamente otro ascensor. Esto, frente a las miradas de muchas personas (que están dentro y fuera del cubículo ascendente, incluyendo a la mina que te querías levantar) que se sienten satisfechas de una forma hasta casi cínica, de haber podido permanecer en su lugar y que no hayan sido ellos los que, derrotados, deban esperar al siguiente.


Aclaración: Si por ejemplo, las tres últimas personas en entrar fueron dos viejas y vos, al sonar la alarma las viejas te van a mirar con caras de "soy vieja, no podés hacer nada al respecto y te re cabe" e inmediatamente perderemos el derecho a viajar en ese ascensor sin practicar el duelo de miradas anteriormente mencionado. ¡Maldita inmunidad jubilada!


Personas irritantes, si las hay, son aquellas que entran al ascensor y le dicen al que está más cerca de los botones el número de piso, sin más. Es decir, la puerta se abre, entra un total desconocido y te dice "al cuarto". ¿Al cuarto de quién, vieja dinosáurica?. No exijo mucho, pero un "buen día" y un billete de diez harían que apretar botones para desconocidos suponga una tarea más tentadora y gratificante. (Y ni hablar de un "gracias").


Después, tenemos al modelo ejecutivo, que se sube hablando por el celular, casi gritando (una variante que me rompe más las pelotas son los que hablan por nextel), y que hablan naturalmente, como si estuvieran en su casa. ¡¡¡PERO NO ESTÁN EN SUS CASAS!!! ¡Están en una maldita caja con más personas! Te gritan al oído cosas que no querés escuchar, cosas que no te interesa saber, y te cortan cualquier pensamiento propio que podías llegar a tener, o esa canción que justo estabas escuchando y querías que nadie te la corte.


Algo que me irrita quizás más que los celu-hablantes, son aquellas personas que, por carencia de celular, o de contactos en el mismo, buscan la aproximación face-to-face y tratan de establecer una conversación con vos, oh, pobre viajante del ascensor que su único anhelo es llegar al piso diez sin que nadie te rompa las pelotas. Entonces, entran con un "buen día", a lo que uno DEBE responder con un saludo similar, y ahí, el silencio más incómodo que calzones de lana, hasta que rompe con una frase al estilo "¿vas al décimo? Me dijeron que hay una buena vista desde ahí", a lo que vos respondes un seco "sí", y sin captar el mensaje de bloqueo en tan corta expresión, siguen: "yo antes iba allá, ahora me bajo en el noveno, que no tiene tan buena vista como el décimo, pero bueno..." y mientras, en tu cabeza, estás repasando todas aquellas escenas de películas de terror donde masacran gente de forma inescrupulosa. El viaje termina con un incómodo "hasta luego", que vos preferís que sea un "hasta nunca, pelotudo".


Luego, están los graciositos que aprietan todos los botones al bajarse (la gran técnica del lechero). Entonces uno se sube feliz de haber enganchado el ascensor sin nadie adentro (sobre todo sin viejas) y resulta que la travesía vertical se complica al parar en TODOS LOS PUTOS PISOS. Esto no supone más problema que esperar un rato, cantar nuestra canción favorita y repasar los movimientos de yoga de la última clase.


Gente desagradable, si la hay, son aquellos que, sin importar si el ascensor está lleno, vacío, o prendiéndose fuego, deciden aportar restos de la comida del día anterior al escaso oxígeno del cubículo, mezclándolos en una magistral trenza de gases que más de uno creería lacrimógenos. Este individuo se caracteriza por mirar hacia el techo (usualmente para distraer a los demás de su casi vandálico acto). ATENCIÓN: Si además de mirar al techo se pone a silbar, traten de bajarse en el piso siguiente que la cosa pinta muy mala. El ascensor corre el riesgo de explotar a lo misión imposible, y ningún Tom Cruise te va a salvar.


Ahora, no hay momento más desagradable que la combinación entre la mala suerte del anteúltimo punto y el desgraciado del anterior, siendo esta ensalada de casualidades lo que normalmente se llama"un bajón". Lo recomendable es salir lo antes posible, o practicar un hara kiri al instante para evitar el inminente sufrimiento.


Por eso siempre considero mejor subir las escaleras. No por el ejercicio, eso es mentira. Nadie va a sacar gambas por subir y bajar una vez por día diez pisos. Ahora, si querés tener unos gemelos de verdad, deberías subir y bajar esos mismos diez pisos unas... quinientas veces por día. Puto.


En conclusión, yendo por las escaleras, la gente no te obliga a salir de ellas si está atestada, nadie quiere hablarte mientras las camines, hay oxígeno suficiente para todos aquellos que quieran soltar gases nocivos (si la escalera es externa, se los lleva el viento, literalmente), la gente hablando por celular o nextel resulta menos irritante, uno controla casi por completo la velocidad de subida y en qué piso bajar, y sobre todo: 


¡NO HAY VIEJAS! 


Ellas van por el ascensor.







martes, 26 de junio de 2012

Pregunta Cósmica

¿Por qué cuando uno le dice a otra persona que es imposible chuparse el codo, inmediatamente ésta trata de chuparse el codo?

lunes, 18 de junio de 2012

Bajo la Parra


El olor a las uvas caídas se hacía espeso en el aire. La luz del sol buscaba los recovecos entre las hojas para llegar al mosaico de baldosas blancas y rojas, desteñidos por los miles de pasos que habían soportado. 

Los ladridos se atenuaban por la distancia, y a lo lejos, algunos graznidos interrumpían la calma en el aire. La brisa, leve, sorteaba las hojas, los racimos, las ramas y e incluso a algunas abejas que se acercaban a trabajar.

Las moscas también se acercaban, y se acumulaban entre los racimos del piso, caídos varios días atrás. Una jaula grande, vacía, mecía algunos alambres que sonaban levemente. 

Los sonidos metálicos de los cubiertos a lo lejos, gritaban que el mediodía estaba cerca, y el olor a tortilla confirmaba que faltaba poco para comer.

Algún que otro auto pasaba por la calle, a unos metros, invisible desde esa posición por las espesas enredaderas que trepaban por los alambres que daban al jardín. Los mismos alambres que hacían de estructura para la parra que cubría todo el patio.

El calor de los pocos rayos de sol que caían, bastaba para que sólo necesite una remera, que por cierto tenía grandes manchas de barro. Con la respiración agitada, transpirando de tanto correr, me encontraba en el piso, con los brazos extendidos, y una indeleble sonrisa en mi cara.

viernes, 15 de junio de 2012

El Mínimo


Iba sentado en el colectivo en el penúltimo asiento, ese que está justo adelante de la puerta. Mi favorito sin dudas, escuchando algunas canciones que no recuerdo en este momento. Un hombre de unos 70 años, con la boina en la mano y un saco azul marino que lo protegía del tortuoso frío de las ocho de la noche de un julio helado, sube y pide $1,10 al colectivero. El mínimo. Lo que alcanza para unas cuadras.

Al llegar a esas pocas cuadras, donde el boleto le permitía ir, se paró, toco el timbre, y cuando el colectivo se detuvo, bajó, e inmediatamente se apresuró a llegar a la puerta delantera de nuevo, para volver a subir, con su boina y su saco. Pidió nuevamente $1,10 y volvió a sentarse.

La escena se repitió una vez más. El viejo se paró al llegar a la cuadra límite que el boleto le permitía bajar, tocó timbre, descendió, y corrió como pudo hasta la puerta, para subirse nuevamente, pagar $1,10 y sentarse, como en un bucle casi surrealista.

Una vez más, y otra más, el viejo bajaba, luego subía, pagaba $1,10 y volvía a sentarse.

Al chofer no parecía moverle un pelo que el viejo suba y baje y vuelva a subir una y otra vez. En un momento hizo cara de "este viejo loco..." pero no dijo nada y se limitó, con una frialdad digna del invierno en el que estaba sumergido, a cobrarle el boleto que el viejo pedía.

En un momento, el colectivo pasó la cuadra límite y el viejo no bajó. Pasaron tres cuadras más. Nada. Otras dos. El chofer lo miraba por el retrovisor, incómodo. Hasta que respiró, tomo aire, y le dijo "señor, su boleto llegaba hasta Alvear... diez cuadras atrás". El viejo, con una calma casi budista y una calidez de sonrisas, se puso la boina, le agradeció, se disculpó, y bajó para no subirse más.

Lo vi de espaldas mientras caminaba despacito hacia la oscuridad que proponía la niebla, temblando un poco por el azote del frío.

lunes, 11 de junio de 2012

Nota Editorial #9

Estimados amiguitos abismales:



Tengo el agrado de comunicarme con ustedes, para comentarles que este querido espacio acaba de iniciar su cuarto año de vida. En este cuarto año dimos vida a muchas cosas, por ejemplo al Facebook , al Twitter , a los queridos abismitos!

Y se vienen otras quizás más geniales, quizás no, pero van sumando un número grande de cosas! Y eso es lo importante. Tener muchas! El gran Woody Allen, decía que "el 90% del éxito es insistir", así que seguiré por acá, escribiendo cosas que creo que deben ser escritas, para sumar.

Todo va indicando que la Dominación Mundial (sí, en mayúsculas) es casi imposible de detener.

¡¡Gracias a todos!!

Au revoir!

Pablix Pebablds
Vicepresidente Junior

domingo, 3 de junio de 2012

Nuevo


- Che, ¿te gusta este pantalón que me compré?
- No... la verdad que no.
- ¡Pero lo pagué seiscientos pesos!
- Pero... te queda como el orto.
- Callate, ¡vos no entendés nada de nada!
- Entonces, ¿Para qué me preguntàs?
- Pensé que ibas a ser más inteligente...
- Tenés menos idea de pantalones que Mickey Mouse de vodka.
- Uh, tomamos un vodka?
- Dale, pero sacate esos lienzos ya, que me dan asco.

lunes, 28 de mayo de 2012

Curiosidad Dominguera

La gente mientras viaja en colectivo piensa en qué piensa la gente mientras viaja en colectivo.

domingo, 20 de mayo de 2012

Aguanieve


Las nubes enviaban sus tropas a lanzarse desde lo más oscuro del cielo. Luego de la señal del relámpago, las gotas prepararon su ataque, inflándose y tomando coraje.

El trueno era la campanada esperada para saltar a la nada. Fue entonces cuando un millar de gotas iracundas, caían del cielo para cumplir su misión kamikaze, cayendo con una irreversible fuerza que las hacía sentir de acero. Confiadas por su impecable caída a gran velocidad, empujadas por la gravedad misma, buscaban destruir todo lo que tocaran en su caer.

Al impactar, fueron muriendo de a una, en breves explosiones que lograban apenas a mover el pétalo de una flor. Juntas, habían logrado crear algunos charcos, regar pequeñas macetas y hasta mojar el caparazón de una tortuga hasta volverlo más oscuro.

Esta vez había sido en vano. No contaban con que el planeta era más duro de lo que creían.

Pero la lluvia, pronto tendría su revancha...

lunes, 14 de mayo de 2012

Nota Editorial #8

Hola Queridos Lectores Abismales!

Hoy, y como en cada nota editorial, escribo para contarles cómo va todo por acá.

Esta noche, es el lanzamiento oficial abismal inmortal sepulcral y estructural del Abismito Nº3, que paso a presentar justo acá abajo:


Pide a gritos que lo leas, y aparte eleva tu CI. ¿Qué más le podés pedir a un librito?

Por otro lado, quiero agradecer a todos los que con muy buena onda fueron pidiendo abismitos. Ya fueron enviados a Neuquén, Mendoza, a la Costa Atlántica, a Tucumán y a varias localidades de Buenos Aires. Espero las fotos de los libritos en sus ciudades, para subirlas a Facebook y conquistar el mundo abismalmente!

Otro tema: El sábado que viene voy a estar leyendo algunos textos junto a otros escritores y músicos en el Octavo Recital de Poesía de La Boca Rota, en Casa Frida. Todos invitados!! Sigan este link para saber más: http://www.facebook.com/events/295782643842142/?notif_t=plan_user_joined

Sigan agregando a Facebook y ahora también a Twitter que se vienen sorteos y concursos y cosas más que copadas. 

Abrazo abismal, y espero que el frío no les hiele las ideas. Pónganse gorrito!

Salud!

Pebablds
Vicepresidente Junior