viernes, 30 de noviembre de 2012

Pregunta Cósmica

¿Las cebras son blancas y negras o negras y blancas?

jueves, 22 de noviembre de 2012

El Jugador


Se acodó lentamente sobre la mesa, dejando la cabeza suspendida entre sus manos, que formaban un triángulo hacia el piso, mientras miraba fijamente como todos se alejaban un paso de la mesa, y aquél hombre de traje blanco, rojo y negro, que muchas veces habría sabido ser su peor enemigo, y tantas otras su angel de la guarda, empezaba a hacer rodar la pequeña pelotita blanca en sentido contrario al que giraba la ruleta.

De nuevo en la misma situación. En sesenta de sus ochenta años, había tenido altas y bajas, pero su mayor disfrute era el extremo, el todo o la nada. Recordaba entonces su infancia pobre, los zapatos remendados, la ropa gastada, la comida insípida, los gatos, los miles de gatos que coleccionaba su familia, sus cinco hermanos y sus tres hermanas, de los que por fin se había podido alejar cuando descubrió su talento.

Mientras la pelotita giraba frenéticamente y los casilleros negros y rojos se fundían en un solo color gracias a la velocidad, recordó aquél día en que ganó sus primeros cinco pesos en aquel puestito de la calle, donde un hombre desafiaba a adivinar las cartas. Nadie había podido vencerlo, excepto él. Primero una vez, que
intuyó fue la suerte. Dos veces seguidas, suerte de principiante. Tres veces seguidas, para despertar el asombro de todos, incluyéndose a sí mismo.

Su vida, su escape, fue jugar sin parar. Apostaba siempre en puestos callejeros, se metía en problemas, y lograba escapar, siempre bien, siempre legal. A los veinticinco años había ganado una pequeña fortuna, que seguía apostando. La bebida, el tabaco, el éxito, todo pendía siempre de un ligero hilo. Y lo perdió todo, y sin embargo nunca se rindió, y volvió a ganar, y así también volvió a perder.

Mientras los demás jugadores se mordían los codos, expectantes del destino de sus fichas, él seguía firme, seguro, acodado en el marco de madera oscura de la mesa que lo sostenía.

Sabía que de un momento a otro todo se podía ir, y a pesar de su edad y de su condición, no había nada que lo hiciera sentir más vivo que esos diez o quince segundos de esperar que empezaban a correr cuando la pelota iniciaba el recorrido fugaz de su órbita. Los segundos eran puñales que se clavaban en su cuerpo, pero a su vez, también podrían darle los recursos para curar esas mismas heridas. Se relamía con indiferencia en la situación, los grises jamás habían sido lo suyo, y este caso no fue la excepción. Sostenía que jugar de a poco era morir tímidamente, sin el placer y la emoción que él sabía encontrar en el escaso girar de una esfera blanca.

Y así fue, como ese pequeño levitar cesó su marcha, y la verdad golpeó con su mejor estocada.

- Veintitrés rojo.

Lentamente se incorporó, se puso de pie totalmente erguido, sacándose el reloj de la muñeca y los zapatos importados de los pies, y con una inmensa naturalidad y una admirable calma, los puso arriba de la mesa junto a las llaves de su auto. Del bolsillo de su pantalón, sacó un par de monedas, que contó en la palma de su mano, como enumerando botones, para volver a ponerlas en un sólo movimiento dentro de su bolsillo, sonrió al tiempo que asentía con la cabeza al croupier y tras una lenta media vuelta, se fue caminando, viejo y descalzo, hacia la salida del gran casino.

viernes, 16 de noviembre de 2012

CENIZAS SIEMPRE - Cadáver Exquisito Comunitario #2

Cenizas siempre pichimahuida vieja, cayó epifanía. Principios budín: Impreciso chamuscado pudín paralelepípedo chanchos! Tarambana mutación culeao maraña hipocondríaco noche cachai. Exquisito inconsciente vaso turista. Supercalifragilísticoespialidoso creciendo infinito, enrejadas, desafiemos grillos tonel albóndiga girando madagascar lograrlo alterno cambios.


Provoleta sapo calzoncillo sobrevivir bicicleta morcilla entre tranvía espere escrotalmente halloween. 

Entre cosquillas mañana, sabroso sahumerio. Hongo estrafalario copiado, esquizofrenia plaza caracolito de pastor cuando palangana. Simio pájaro queso turquía del cacharro esquizofrénico con hongo. 


Garantías correspondiente perro necrozoocacalofílico té. Excremento extereograma bajo muy manías plasticida. Seguimiento señal cambios anudar atrapando tenedores. Implacable melón puuuaaajjj!!!


Palangana. Desdémona quiero toc toc contrarreloj complique mamá fluor! Mátalos opapa tejiendo idiota patua travesti fotocopias!

Venado pasta caos. Ponele lluvia silbando, imaginando potota verdeazulado.



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Para los que no saben:
Este fue el resultado del segundo cadáver exquisito de Parado en el Abismo, convocatoria que fue organizada por Facebook, (http://www.facebook.com/pages/Parado-en-el-Abismo/181490181887329) donde cada uno que lo desee, debía enviar una palabra para que, por orden de llegada, se arme este texto. Entre los participantes, se sortean cinco colecciones completas de abismitos + postales coleccionables.

Para los que sabían:
¡Gracias! :)

Los ganadores se darán a conocer el martes por la noche, ¡Estén atentos al Facebook! (De todas formas, serán avisados por mail aquellos que hayan ganado).

Pronto, más juegos, más abismo, y más odio para todos.

Si, los odio igual.

martes, 13 de noviembre de 2012

Martes 13 (¡Bú!)

- No te cases.
- Ni te embarques.
- Ni comas ravioles.
- Ni mires fijo al sol.
- Ni corras con tijeras en la mano.
- Ni levites.
- Ni invoques espíritus malignos del más allá.
- Ni juegues a desenterrar perros de un cementerio de animales.
- Ni gatos.
- Ni destruyas un castillo de arena.
- Ni cantes La Gallina Turuleca hacia atrás.
- Ni dejes a un alma en pena poseer tu cuerpo.
- Ni te amputes una mano.
- Ni te pongas una camisa a cuadritos.
- Ni juegues con motosierras.
- Ni trates de responder a cuestiones filosóficas interminables como "¿Qué es el amor?".
- Ni te escondas.
- Ni te encuentres con vos mismo en el pasado.
- Ni construyas una represa hidroeléctrica.
- Ni dejes que te pique una araña radioactiva.
- Ni fundes un pueblo fantasma.
- Ni vueles al espacio.
- Ni saludes a gente desconocida desde el tren.
- Ni viajes en tren.
- Ni tomes gaseosas light.
- Ni las mezcles con mentos.
- Ni trates de demoler un edificio usando tus puños.
- Ni ganes la lotería.
- Ni comas mayonesa.
- Ni cocines un plato bajo en calorías.
- Ni trates de revivir mediante el ADN depositado en antigüas piezas de arqueología a los dinosaurios.
- Ni compres un libro de magia negra.
- Ni saques al conejo de la galera.
- Ni pintes tu casa.
- Ni la de un desconocido.
- Ni pintes tu cerca.
- Ni le des bizcochos rancios a un vagabundo para que lo haga.
- Ni cortes calabazas.
- Ni corras desnudo atrás del colectivo.
- Ni empujes viejas en la calle al grito de "THIS IS SPARTA!"
- Ni saltes en un trampolín hasta perder la conciencia.
- Ni rompas diez espejos.
- Ni te comas un gato negro.
- Ni destruyas un caracol.
- Ni construyas un mundo con cartulina.
- Ni abraces a una cebra.
- Ni te vayas a vivir a la selva.
- Ni escribas en tu blog.

Mañana sí.

martes, 6 de noviembre de 2012

Encerrado


Está oscuro, y creo que esta vez es en serio. Creo que me encerré en el hueco del tronco de un árbol, aunque las paredes siguen blandas. Blandas, sí, como aquellas que me envolvieron hace un tiempo. No puedo casi moverme y el calor me sofoca. ¿Es que la primavera se está yendo? ¿Tan rápido? Si apenas ayer fue septiembre. ¿Dónde está octubre? No lo noté.

No soy un tipo malo. He hecho cosas que los demás creyeron malignas, pero no me considero alguien que siga el camino del mal. Tampoco puedo asegurar con certeza que sea una persona digna del cielo, si es que existe. Pero para qué preocuparme por situaciones tal vez imaginarias, si mi incógnita más grande está en este momento, en este mismo lugar, oscuro y blando.

Quizás me dormí por mucho tiempo, tal vez estoy muerto. ¡Eso! Seguro me morí y estoy en ese limbo que muchos mencionan, esperando ver qué me depara la muerte. O tal vez aún no nací y estoy desarrollándome en el cuerpo de otro espécimen adulto. No entiendo por qué no escucho ni veo nada. Lo único que entiendo es que es cálido. A veces demasiado. Cálido, inmóvil y blando. Así me siento. Quizás no sea el entorno, sino yo mismo.

¡Claro! No estoy dentro de alguien, estoy dentro de mí mismo. Quizás emprendí un viaje a la introspección y todas las sensaciones están en mi cabeza. A pesar de ser un sitio chico, me siento bien, casi a gusto, protegido. Entonces, seguro sea eso. Estoy dentro de mí mismo, investigándome. Pero, ¿Cómo llegué acá?

Estoy demasiado consciente para estar muerto. En una de esas es un sueño de esos en los que uno puede controlar sus acciones. O tal vez no esté controlando nada y tenga la sensación de que lo estoy haciendo. Controlar las cosas no es tan fácil como parece. Si pudiera controlar las cosas, haría que no haga tanto calor, y un poco de luz no me vendría mal. El color negro me sofoca un poco, me gustaría más que sea todo azul.

A pesar de todo, sigo pensando, inmóvil, cálido y blanco, pero no entiendo si es que soy parte de un organismo más grande, si estoy muerto o dormido, o si esto realmente soy yo. Aunque pensándolo bien, tal vez todo sea una palabrería sin sentido.

Pero sigo acá.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Lunática


"Si me lo pidieras, iría a la luna y te traería un pedacito", le dijo él a ella en un amanecer hermoso, después de la mejor noche de sus vidas, en el momento más mágico de la relación.

"Eso sería muy lindo, ¿harías eso por mí?", le respondió ella, ilusionada. "Claro que lo haría!" dijo él con firmeza. "Quiero un pedazo de luna", le dijo a él mientras mantenía una sonrisa. Él la miró transpirando, y dijo que sí. Pasaron el resto de la mañana abrazados mirando cómo salía el sol.

Al día siguiente, él se inscribió en una Universidad para estudiar astronomía y física, para luego convertirse en astronauta. Se recibió en la mitad del tiempo estipulado para la carrera, con un promedio de 9,6. Gracias a su gran desempeño,  fue becado para el entrenamiento de la NASA para ser astronauta.

Tiempo después, empiezan sus pruebas, y luego, la misión a la luna. Él estaba muy feliz, y comenzó los entrenamientos más complejos, pero fue sorteándolos con una gran destreza.

Finalmente, logra viajar a la luna en un transbordados en una misión que dura unos meses. Al llegar al suelo lunar, clava su bandera y con un cincel y un martillo, rompe un poco de suelo y lo guarda en una bolsita, para su amada.

Al regresar, triunfante de la misión, se dirige a su casa, y no encuentra más que un taxi en la puerta, y ella yéndose con las valijas. Él, sorprendido, deja caer su mochila al piso y la agarra del brazo, mientras le pregunta "¿¡Qué estás haciendo!?" - "Me voy, conocí a otra persona..." - "Pero, ¿porqué?", ella hizo una pausa, suspiró, y le dijo "Es que nunca tenías tiempo para mí..."

lunes, 29 de octubre de 2012

Lluvia a medias


No hay nada peor que el momento en que la naturaleza toma confianza y traspasa las barreras de nuestra intimidad, haciéndonos sentir incómodos, indefensos y con miedo a morir de hipotermia.

Y estoy hablando, claro, en un día lluvioso como el que nos tocó hoy, para los que salimos sin paraguas (y con esta torrencial que acaba de caer, también para los que lo usan) del momento en que todo se va a la mierda. Correr bajo la lluvia es algo lindo, que suelo disfrutar de vez en cuando, pero la escena trágica donde todo cambia, donde el humor desciende al tercer subsuelo y todo pasa de una diversión infantil controlada y aceptada, a un caos sin forma, a la desesperación en una de sus máximas potencias, es cuando el agua pasa por nuestro calzado de turno e invade lentamente una o ambas medias. En ese instante, todo decae, la diversión se termina, la maldad ha triunfado.

Una gota en una media puede ser algo temible, que se va expandiendo a lo largo y ancho de la prenda, haciendo que la humedad llegue a porcentajes muy elevados, causando incomodidad severa en el que la lleve puesta. Y ahí empieza la carrera a contrarreloj, de llegar lo más rápido posible a destino. Lo malo es que por lo general nadie tiene un par de medias de repuesto por si esto llegara a pasar, y nos vemos forzados a descalzarnos donde sea que encontremos refugio para evitar un inminente resfrío que pondrá fin a una semana de proyectos y expectativas.

Las medias mojadas se ven colgadas en cajones, en puertas, en canillas, en baños, al lado de ventiladores y estufitas, con la esperanza de que se sequen lo más pronto posible y así salir victorioso de la situación, pero muchas veces nos damos cuenta que el olor a pata que emanan nuestras zapatillas es terrible, por lo que buscamos métodos para apurar el secado, tales como un secador de pelo, soplar, gritar, maldecir, o poner la media en una ventana. Pero este último punto es algo peligroso, ya que si la lluvia decidiera atacar de nuevo, debemos estar atentos para que la media no vuelva a mojarse y el caos no se multiplique.

Como decía, cuando una media se moja en plena calle (generalmente a causa de un charco que no podemos evitar, un salto mal calculado de la vereda al medio de la calle, o una baldosa floja) es como si la lluvia nos agarrara el codo cuando le tendimos la mano. Y es así que nuestro humor incrementa cuando corremos bajo la lluvia, con el pelo empapado, la remera empapada, la cara empapada y somos como una vallerina vieja, pero todo eso que subió, baja cuando el agua se filtra por nuestro calzado. Ahí nos sentimos pesados, apurados, insultamos la lluvia, el charco, la baldosa y al intendente de turno que no arregló las veredas, a las viejas que entorpecen nuestro ahora apurado paso, a los que copan las paradas de colectivo con los paraguas adentro, a los autos que pasan a grandes velocidades bañándonos de una mezcla horrible de agua, barro y mugre y a cualquiera que se nos cruce.

Lluvia, tenelo bien clarito: Con las medias no se jode.

Gracias.

sábado, 27 de octubre de 2012

Adoro la teletransportación


La teletransportación es la solución a todos nuestros problemas.

Firmemente puedo asegurar que esto es cierto. El primer problema en solucionarse es lógicamente la cuestión del transporte, siendo muy fácil y rápido llegar de un lugar al otro. Al poder hacerlo sin necesitar un vehículo, no se necesitarían las calles, por ende las podríamos reemplazar por espacios verdes y campo para plantar y así tener más suministros y ayudar el medio ambiente, que también mejoraría al no recibir las emisiones tóxicas de los autos. (Obviamente suponiendo que podamos teletransportar también objetos y productos).

Por otro lado, el petróleo ya no sería un problema, se haría mucho más barato y cesarían las guerras, y al no tener costo de transporte en las mercaderías, todos los precios bajarían haciendo los productos más accesibles, lo que hará que el nivel de pobreza mundial se reduzca considerablemente.

Al hacer esto, la calidad de vida se incrementará en todo el mundo, y podrán destinarse fondos para educación y desarrollo de nuevas tecnologías para seguir mejorando.

A su vez, la gente sería más feliz, dejaría de tener mal humor los lunes a la mañana y habría menos insultos.

También podrían visitar a sus seres queridos más seguido, y no tener que viajar como una sardina en colectivos o trenes. A su vez, se ahorraría papel al no tener que imprimir los boletos de los transportes y se contaminaría menos, y nos veríamos sin la necesidad de talar tantos árboles.

Entonces no entiendo por qué tanta investigación en cosas que no van, si al fin y al cabo, desarrollando la teletransporación todos seríamos más felices.

Pero... ¿vale la pena la felicidad, resignando el mirar por la ventana de un micro / tren / avión y cómo va avanzando el mundo mientras nosotros estamos sentados?

domingo, 21 de octubre de 2012

Dimensiones Paralelas


Según una teoría, cuando se nos presenta una decisión (que puede ser casi en todo momento) nosotros tomamos todas las respuestas al mismo tiempo, y en ese instante se divide el espacio-tiempo y se colocan en distintas dimensiones todas nuestras posibles respuestas y reacciones. Existen todas las posibilidades en algún lugar que nosotros, desde el nuestro, no podemos percibir. También, en otras dimensiones hay cambios en todo el universo, provocando realidades paralelas con otras propiedades físicas y cosas locas.

Podría decirse, entonces, que en este mismo momento, en otra dimensión:

- No estoy escribiendo esto.
- Estoy escribiendo algo totalmente distinto.
- Soy amable con la gente.
- Tengo el pelo verde.
- No tengo pelo.
- En mi planeta no existe el pelo.
- Estoy flotando en el aire.
- Estoy nadando.
- Mis ojos son naranja.
- Tengo un pato en la mano.
- Tengo siete dedos.
- Tengo un siamés pegado a mi cabeza.
- Tengo un siamés pegado a mi pierna.
- Tengo un siamés pegado a mi páncreas, y es imposible separarnos por compartir tanto órganos vitales.
- Tengo un siamés, un gato siamés.
- No estoy ebrio.
- Tengo una tijera.
- 156984 546 3216879
- ·%&·)·"= %$·=)= "·=(·$=&
- Soy azul.
- Tengo buenos pensamientos.
- La mayonesa no me gusta. (No es que en esta dimensión me guste, la odio! Pero no creo que ningún yo, esté en la dimensión que esté, vaya a ser tan tonto para comer mayonesa! Eso no cambia.)
- Soy un tiburón.
- No existo.

Y como no existo, me voy. Chau.

jueves, 11 de octubre de 2012

Razones para comprarse una motosierra


La gente que deja cajones abiertos merece ser abierta como los cajones.

Las viejas del bondi.

Hace mucho ruido mientras matas a las personas, pero es un ruido que va casi a coro con los gritos de dolor. (Si, hay motosierras en DO y motosierras en LA -se pueden conseguir en otras afinaciones también-)

Te hace ver más rudo y musculoso.

Podes usar tu motosierra con una camisa a cuadros y es genial.

No hay nada que no puedas atravesar con una motosierra.

Las tardes serían más divertidas.

Las noches, menos aburridas.

Es divertido limpiar los restos de vísceras de sus dientes.

Podés tener tu propia heladera con extremidades humanas en casi perfecto estado.

No se te van a acercar los vecinos molestos a preguntar qué pasó.

A tu perro le va a encantar!

Podés sacarle un poco de nafta y armar una molotov al instante.

Adiós a los molestos árboles que te tapan el sol en invierno!

Te abre la cabeza. Maaaal!

Si tenés un tipo muy alto que te tapa en el cine, lo partís al medio. Literalmente.

Con un poco de pericia y delicadeza, podés usarla para abrir sidras.

Un asalto a un banco puede ser incluso hasta divertido.

Si hay un apocalipsis zombie, vas a ser seguro el más popular. Y el que mejor la pase.

Si se le acaba la nafta, la podés usar para golpear. O como ariete, para abrir puertas.

Podés amenazar a la gente en la calle.

Si el bondi no te abre la puerta, la abrís vos.

Podés hacer luchas de motosierras con tus amigos.

Y por sobre todo, siempre vas a ser respetado y admirado por quienes te rodean.

Nada más.

jueves, 4 de octubre de 2012

Vegetales e Ideas


Las modas abarcan todas nuestras vidas y todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos. Y así como un modelo de pantalón copa las vidrieras destronando al modelo anterior, ciertas ideas se entreveran en nuestras neuronas colapsando todo el sistema y produciendo así grandes cambios en algunas de nuestras actitudes o pensamientos. Una moda que actualmente revoluciona nuestro mundo, es la de la alimentación. Algunos se consideran omnívoros, es decir, que comen sin problemas cuanta comida transite por sus platos, cualquiera sea su origen. Luego, tenemos a los vegetarianos, que comen vegetales y productos derivados de animales, como ser huevos y leche (también llamados ovolactovegetarianos). Los veganos, en cambio, no comen ningún derivado de animales ni nada que haya sido producto del esfuerzo o de la vida de uno de ellos.

En lo personal, me encantan los animales, pero no puedo dejar de comer carne. Está bien. Muchos dirán que soy un monstruo porque colaboro con la matanza de animales para nuestro beneficio personal, pero creo que todos, por más veganos que sean, contribuyen a lo mismo por el sólo hecho de ser humanos. El ser humano destruye, el ser humano mata por matar y el ser humano odia al ser humano! (por eso los odio a todos). La gente no se da cuenta de que para plantar vegetales hace falta tierra, que para esa tierra se deforestan bosques, se esteriliza el piso por los químicos (que a su vez tienen restos de animales), y se utiliza el ganado para arar la tierra, o incluso a niños! Entonces, podríamos decir que consumiendo sólo vegetales, también hacemos mal a los animales y al medio ambiente.

Internet ayuda, o intenta, a esparcir las ideas de estos nuevos tipos de alimentación de las formas más violentas imaginadas. Por ejemplo, se ven muros de facebook infestados de imágenes de animales muertos, videos de matanzas y demás cosas de mal gusto, que no tengo ganas de ver mientras estoy leyendo qué problema tuvo mi amigo en el bondi con las monedas y la sube.

Pero cómo podemos distinguir a una persona que haya adoptado estas costumbres alimenticias por moda y no por una ideología sólida? Aquí paso a detallar las diferencias:

Los que lo hacen por ideología:

- Conocen las propiedades de los alimentos y saben utilizarlas. Leyeron y se informaron debidamente.

- Tienen mascotas, pero las dejan vivir como mascotas, sin acosarlas todo el tiempo.

- Pueden tener una conversación coherente sobre alimentos sin insultar ni menospreciar a quienes piensan distinto.

- Saben cómo plantar y cosechar, y tienen huertas orgánicas donde puedan (incluso en balcones y macetas), lo que lleva mucho trabajo.

- viven una vida común, sin molestar a los demás con sus planteos todo el tiempo, suelen ser tranquilos y maduros, y respetan mucho las diferencias ideológicas.

Los que están en la moda:

- Tienen un perro al que disfrazan y visten de colores (por lo general son perros chicos y peludos, tipo caniche) y los tratan como a un niño. El pobre perro sólo quiere correr y ser feliz, y se pregunta por qué tiene una cucha de tres pisos con piscina incluída, si lo único que quiere es correr en el pasto y embarrarse, para así ir con sus patitas embarradas a saludar a todos.

- Tienen MUCHO tiempo para cocinar y cocinan recetas complicadísimas que tardan siete días en hacerse. Así que ya de por sí, de las pocas cosas que pueden comer, tienen que esperar mucho para poder hacerlo. Yo me comería las semillas crudas en el intento.

- Tienen la idea de que comiendo vegetales el mundo se salvará, y viven haciendo estadísticas y cuentas del tipo "Siete semillas de girasol equivalen a medio churrasco ".

- Suelen meditar y tener tendencias semibudistas, supuestamente para mejorar su calidad de vida y elevar así sus almas, pero sólo consiguen darle dinero al señor Shankar.

- Dicen tener superpoderes, que no se enferman, que se sienten más fuertes. (Yo no me animé a probar, por las dudas. Mirá si de golpe me vuelvo superhéroe... no me gustaría tener una doble personalidad).

- Usan el feng-shui hasta para acomodar las arvejas en el plato, de manera exagerada.

- Necesitan hablar todo el tiempo de los alimentos que comen, para hacerse notar y que los critiquen, para que cuando uno les diga "che, que complicado que es llevarte a comer" respondan con una indignación forzada y una sonrisa oculta de satisfacción "sí, pero por lo menos yo no mato animalitos".

- Dicen amar a los animales, pero estoy seguro que en sus casas hay matamosquitos, matacucarachas, y alguna vez usaron venenos de diversos tipos (como para ratas, para plagas en las plantas, etcétera).

- Deben perseguir a todos los demás imponiendo su ideología, y a pesar de ser -supuestamente- pacifistas, menosprecian e insultan a quienes no sean como ellos y coman lo que se les antoje. Algunos incluso son peores que los vendedores de perfume que hostigan y molestan a la gente en la calle, tirándoles ráfagas de olor barato, con esperanza de que alguien les compre.

- Compran sus productos en lugares carísimos, con la promesa infundada de que son orgánicos y cien por ciento naturales, basándose en la nada misma.

- Viven en el nutricionista porque tienen problemas de anemia (parecen fantasmas de lo blancos que están), de calcio (se les para una mosca encima y les quiebra el brazo), etcétera, y se pensaban que comiendo un tomate por día iban a estar bien e iban a salvar al mundo.

Ahora, para finalizar, los dejo con una interrogante.

Supongamos que una persona vegana tiene como mascota un perro. ¿Ese perro también come vegetales? Porque si le da alimento balanceado al perro, éste seguro tiene ingredientes animales (que el perro necesita) e iría en contra de todo el pensamiento que describimos anteriormente. Me imagino que si le caemos a firulais con una zanahoria, al instante va a aprender a hablar y nos va a decir, son su mejor cara de perro "¡Flaco! ¡¿Qué me estás dando?!" al tiempo que rompe la botella de whisky que estaba tomando contra la pared y corre sin collar rumbo a la calle, para nunca más volver.

Y así es como terminamos navegando entre las modas, hasta que un día se ponga de moda comer cascotes, y de tanto comer cascotes nos vamos a meter a la pileta y nos vamos a hundir hasta morir ahogados por su peso.

¡Mejor comamos mosquitos y cucarachas, que a nadie le importan!



miércoles, 26 de septiembre de 2012

Cuando Todo Explote


Por la ventana, del lado de afuera, me miraba fijamente un hombre vestido de gris, sin expresión. Me acerqué a la ventana despacio, y sin moverse, permaneció allí algunos minutos. Sonaba el teléfono, la televisión se prendía y se apagaba sin mostrar imágenes, el microondas se prendió, la heladera se apagó y el timbre sonaba de forma entrecortada mientras miraba a los ojos al extraño hombre parado bajo la lluvia en mi jardín.

Sus pupilas se dilataban mientras, estático, miraba al cristal sin ver del otro lado, y yo, acercándome, mirando hacia el otro lado sin ver el cristal. No sentía miedo, pero tenía una curiosidad inocultable, mientras avanzaba ya casi llegando al vidrio de la ventana con una de mis manos. El hombre parpadeó una vez, las luces se cortaron por un instante. Volvió a parpadear, el televisor empezó a mostrar manchas en blanco y negro que parecían aceite y agua.

Finalmente, el hombre cerró los ojos bruscamente al mismo tiempo que mi mano tocó el vidrio. El microondas explotó, dejando una estela de chispas que caía al piso junto con el cable, que aún conectado, se mezcló con el charco que dejó la heladera al apagarse.

Recuerdo una explosión.

Ahora llovía, y yo estaba atrás del vidrio, sin parpadear, mirando para adentro y deseando que alguien toque el vidrio nuevamente.

lunes, 17 de septiembre de 2012

La Escondida


Nadie nos vencía en las escondidas. Éramos los mejores, así que hicimos un pacto. A partir de ese momento, uno de los dos contaría diez años, y al finalizar la cuenta, iría a buscar al otro por cualquier parte del mundo, y "picar" al otro en esa misma pared.

Hicieron la ceremonia del sorteo, donde uno de ellos sacó el palito más fino, quedando así como el contador, mientras que el restante, se condecoró como el buscado. No se verían por, como mínimo, los próximos diez años.

El tiempo pasó, y los niños dejaron de serlo. Nunca más supieron uno del otro, hasta que una carta certificada llegó a casa del contador que él mismo se había enviado diez años atrás, y hasta casi había olvidado.

Ese mismo día, comenzó la búsqueda. Primero, en el barrio de siempre, luego en los alrededores. No pudo encontrarlo de forma inmediata, por lo que comenzó a buscar información. Habló con todos los vecinos, anotó un cuaderno entero con los testimonios y suposiciones de las personas que vivían cerca, aunque algunos se contraponían con ellos mismos, contando relatos imposibles, teorías absurdas y mentiras alevosas.

Cinco años más duró la búsqueda, hasta que, saliendo de una casa en Madrid, España, se encontró con el buscado. Sin decir nada, los dos hombres se miraron, y salieron corriendo, dejando todo atrás, totalmente serios.

La vuelta no fue fácil, luchando entre ambos por ver quién conseguía el pasaje de avión más temprano, gastando así todos sus ahorros en el servicio más caro y personalizado que una línea aérea podría ofrecer.

Uno tomó un vuelo, y el otro, otro con apenas minutos de diferencia.

Ambos fueron mirando por la ventana todo el vuelo, sin comer, sin dormir, tan sólo tomando un pequeño vaso de agua (uno de los dos tomó soda) que la azafata les regaló con una sonrisa.

Del aeropuerto, era un viaje de dos horas. Uno optó por tomar un micro escolar que transportaba tomates, que enganchó justo a la salida del aeropuerto. El otro, consiguió casi quince minutos después, que un motoquero lo acercara al destino, ya que iba de paso.

Estaban a metros de la puerta que deberían cruzar para llegar al destino. Se vieron a la distancia y comenzaron a correr con todas sus fuerzas. Cruzaron la puerta casi al mismo tiempo, llevando uno de ellos diez centímetros de ventaja. Corrieron y corrieron por el pasillo que daba al patio, que daba al fondo.

Al llegar al fondo, buscando tocar la pared y ganar el juego, se quedaron anonadados al darse cuenta que la pared había sido derribada, y el fondo en el que jugaban ya no era ese fondo. El lugar donde habían estado, había desaparecido.

Los hombres, sin mirarse, se quedaron parados unos minutos, y comenzaron a reírse a carcajadas, casi hasta quedarse sin aire.

lunes, 10 de septiembre de 2012

HOLA JIRAFA PUNCH - Cadáver Exquisito Comunitario #1


Hola jirafa punch petuña cabeza. Milanesa de glande. Locura chapoteando escupitajo, chuleta eterno. Revolución fascinación cuiii. Pelotas, tortuga en astuto! cayendo demencial si... rinoceronte.

Mueca choto, huevo sin genio, camino luciérnaga socotroco entre tortilla, donde jamón ensiestamiento, chocolate!

Miau. Gestionar azules cuando correr, deslizándose... zanahoria revolución sinequanon. Casi tenedor escuchándote volitivo metafóricamente. Corriendo agosto unplugged mondongo.

Dejadez hermafrodita, lágrimas impala colores. Pedrusco cristal. Sandalia imposible oruga, cacatúa lúgubre guadaña cuernos, sueños perro; nervadura triste.









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Para los que no saben:
Este fue el resultado del primer cadáver exquisito de Parado en el Abismo, convocatoria que fue organizada por Facebook, (http://www.facebook.com/pages/Parado-en-el-Abismo/181490181887329) donde cada uno que lo desee, debía enviar una palabra para que, por orden de llegada, se arme este texto. Entre los participantes, se sortean cinco colecciones completas de abismitos + postales coleccionables.

Para los que sabían:
¡Gracias por haber participado! Hubo más alcance de lo esperado, y se ha formado una gran masa palabral con uniones muy interesantes. 

Los ganadores se darán a conocer el martes por la noche, ¡Estén atentos al Facebook! (De todas formas, serán avisados por mail aquellos que hayan ganado).

Pronto, más juegos, más abismo, y más odio para todos.

Si, los odio igual.

martes, 4 de septiembre de 2012

Un Texto Como La Gente


Estamos acostumbrados en nuestra cotidianeidad, a decir y aceptar ciertas frases armadas, que tomamos sin pensarlas o sin profundizar en ellas.

Resulta que cebamos un mate mediocre, y se nos tapó la bombilla (como suele pasarme el 99,9% de las veces que preparo mate), cuando uno de la ronda, intentando tomar, nos dice "Dejá que voy a armar un mate como la gente". Y ahí es cuando queda esta pequeña frase de tres palabras que se puede anexar a casi todo, que es "Como la gente".

Pero... ¿Qué es ser como la gente?

Palo Pandolfo, dice junto a Los Visitantes "La gente no sabe y miente, inventa y fabrica tanta trampa".

Entonces, ¿vas a armar un mate inventado, con trampas?

Como tengo menos filantropía que una piedra, podría decir con total convencimiento que odio a la gente tanto como odio golpearme el dedo chiquito del pie con la puerta cuando busco un vaso de agua por la noche.

Entonces, ¿Por qué queremos que todo se haga como la gente? ¡Si la gente hace todo mal!

O peor aún... si me dicen que haga algo como la gente, ¿Significa que no soy gente? Está bien que los odie a todos, pero aunque se me tape el mate, seguiré siendo, desgraciadamente, una persona.

Creemos que somos gente que no hace cosas como la gente. ¡Pero en realidad sí las hacemos como la gente!

Usamos las cosas mal, atamos con alambre, miramos a la hermana de nuestro mejor amigo, somos desorganizados, no podemos evitar pasar el dedo por una torta llena de crema minutos antes de cantar el feliz cumpleaños, tratamos de poner un fitito a 200km/h, usamos anteojos de sol en lugar de casco cuando andamos en moto, y nos preocupamos más por llegar temprano al trabajo que por dormir cinco minutos más.

Si eso es hacer las cosas como la gente, ¡espero reencarnar pronto en una babosa, y hacer las cosas como las babosas!

domingo, 2 de septiembre de 2012

Septiembre

Hubo un Septiembre que fue blando. Atravesaba el tiempo como un adoquín atraviesa una ventana, pero sin dejar pedazos ni huellas. Atravesaba el aire como una bala creando un pequeño agujero por su incontrolable energía en línea recta.

Septiembre aplastaba los peldaños que quedaban arrinconados, inofensivos. No se decidía entre el frío o el calor, pero avanzaba con una potencia ensordecedora.

Septiembre, como una locomotora, fue barro, fue impulso, fue un segundero en reversa, que de pronto aceleró desmoronando todo a su paso.

Corría ciego y a sus espaldas, fuego. Explotaban llamas que quemaban casi como el peor de los hielos. Retumbaban los espejos a punto de derretirse. A punto de desaparecer.

¡Desaparecer! ¡Septiembre!

Quiso disolver sus fuerzas, pero era tarde. Ya había clavado las estacas. No era temporal. No era finito. No era mortal. Corría hasta doler. Dolía para poner su mente en blanco. Septiembre dolía. Septiembre, como espina, punzante. Septiembre no detendría.

Pero tal vez a Septiembre no le importaba. A fin de cuentas, era sólo tiempo.


lunes, 27 de agosto de 2012

Seguridad Informática

Hace varios años, internet era un pasatiempo agradable para distenderse y relajarse, ya que nuestra única preocupación era nuestra cuenta de Yahoo o Hotmail. Enviábamos y recibíamos mails, veíamos sitios con muchos gifs animados de fondo que nos hacían estallar los sentidos, y amables melodías midi que nos invitaban a pasar un buen rato frente a la pantalla.

Con la llegada del Messenger, sobre todo, esto cambió. Se abrió un dilema casi existencial que derivó en el suicidio en masa de muchos internautas (o por lo menos así me gusta pensarlo): La existencia de dos contraseñas. Los más confiados, usaban la misma contraseña de hotmail, total, era casi lo mismo, pero los más paranoicos, utilizaban otra. Esto generaba ciertos problemas de no saber qué contraseña habían puesto en cada cuenta, pero se solucionaba enseguida, por descarte, ya que eran sólo dos, entonces, por proceso de eliminación, si no era una, era la otra.

Hoy, en la era informática que nos empapa de sitios interesantes que nos sirven para desperdiciar nuestro tiempo y se convierten en lo que Tinelli es en televisión, nos obligan a seguir ciertos estándares y caprichos para gestionar nuestras cuentas. Es entonces, cuando de repente, habiendo utilizado Internet por estos últimos diez años, gradualmente y de a poco, fuimos acumulando cuentas aparte de la de Hotmail y MSN, como ser Fotolog, Facebook, Yahoo, Gmail, Youtube, Twitter, LinkedIn, Wordpress, sitios de descargas de películas, Taringa, foros de diversos temas, etcétera, etcétera, etcétera.

Nos rodea entonces, la incertidumbre de qué contraseñas poner en cada cuenta. Si la misma para todo y ser totalmente vulnerables a que cualquier amigo que conozca nuestros gustos adivine que pusimos "milanesaconpapasfritas" de contraseña a todas las cuentas, y de repente veamos que en nuestro perfil de facebook hay fotos de travestis, en el Linked In figura que laburamos como testers de supositorios XL, y en Twitter seguimos a toda la farándula de Soñando por bailar y respondemos ansiosamente sus agudos comentarios. La otra opción, es utilizar una contraseña distinta para cada cuenta, lo que supone tener la memoria de Sheldon Cooper, o una agenda o anotador donde las podamos inmortalizar, con riesgo a que el mismo amigo que nos conoce de pe a pi (ja) la encuentre revolviendo nuestro cajón en busca de estupefacientes y todo derive en los travestis y supositorios del ejemplo anterior.

Para minimizar la cantidad de contraseñas, sería bueno utilizar sólo dos o tres que vayamos cambiando según algún criterio, para recordarla. Por ejemplo, una para emails, otra para redes sociales, otra para foros, etc.

El GRAN problema está cuando algún sitio caprichoso nos dice algo como "tu contraseña debe tener por lo menos una letra mayúscula". Es entonces cuando modificamos levemente la contraseña que veníamos usando SOLO en ese sitio, haciendo que cuando querramos volver no demos con la contraseña y nos provoque una gran ira, teniendo que, totalmente derrotado, utilizar el servicio de recuperación de contraseñas que muchas veces falla al enviarnos el mail, y terminamos creando cuentas con otros mails, o con otros nombres de usuario que jamás recordaremos.

Entonces, no queda más que recurrir a la libreta donde anotamos todas las contraseñas de cada página, y de vuelta, corremos el riesgo a que nos asocien con travestis y diversos temas que lindan con lo morboso y desagradable. Como vemos, no podemos salvarnos, y estamos destinados a vivir en la desdicha de tener de foto de perfil una mujer que hace un mes era un tipo.

Esto de tener diez mil cuentas me rompe soberanamente las pelotas, y no sólo con las contraseñas... ¡A veces no me acuerdo qué nombre puse, o con qué mail me registré!

Váyanse a la mierda, quédense ahí una quincena, y vuelvan con alfajores.

Bueno, mejor con alfajores no.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Esquinas Peligrosas


En medio de la noche, un grito rompe el silencio para soltar una agonía que muchas veces se repite, sobre todo en verano, cuando nuestros pies descalzos logran encontrarse en medio de una casi absoluta oscuridad, con la fría madera de una puerta mal cerrada, que atrae al meñique del pie hacia su cuerpo para impactarlo y
llenar de dolor la cara de su dueño.

Mi odio hacia los cajones mal cerrados, cuyo fundamento no es más que un leve TOC, también tiene su gran parte en estos dolores, fáciles de evitar.

Las esquinas de las puertas o los muebles, tienden a imantar nuestras partes más sensibles para tratar de destruirlas. Es un dolor que dura unos cinco segundos (y queda desvaneciéndose por otros tantos más), pero a veces es tan insoportable que a uno se le pianta una lágrima.

Los muebles más antigüos, que son casi siempre los más duros, nos engañan haciéndonos creer que podemos pasar por ahí con espacio de sobra, pero cuando lo intentamos, ¡PAF!, nos perfora la cadera la maldita esquina, haciéndonos pegar un saltito bastante maricón (y ni hablar si a alguno le sale un grito de esos agudos e inesperados).

Otro problema, es en ámbitos laborales, cuando de repente entramos a una oficina donde tenés una reunión importante, y al tratar de echarle un filito al mueble de al lado de la puerta, nos golpeamos de forma asquerosa y soltamos un leve pero audible "LA CONCHA DE TU MADRE", haciendo que la reunión comience a cientosetenta y dos kilómetros bajo el nivel del mar, haciendo imposible remar la situación.

La solución no es tan complicada... podríamos crear muebles con las puntas más redondeadas o cubiertas con amistosa goma eva de colores o aprender a cerrar bien puertas y cajones (que además me molesta que estén entreabiertas!).

También podríamos dejar de ser tan pelotudos y fijarnos por dónde caminamos.

Pero creo que es más fácil cambiar los muebles.

miércoles, 15 de agosto de 2012

La Noche Más Noche


Fue la noche más oscura de todas. Las lámparas, reventaban dando oscuridad y llenando el piso de vidrios pequeños. Todos los fuegos se apagaron. Todas las cajas de fósforos se humedecieron. Todos los encendedores, perdieron su ruedita o se quedaron sin bencina. Todos los aparatos que tenían algún tipo de iluminación, quedaron a ciegas.

La gente anonadada, salía de sus casas con las manos hacia adelante, esperando no tropezarce con nada.

Todos acumulados en la calle, se quedaron quietos un momento, tratando de reconocer algo en medio de la confusión. En un momento, todos empezaron a ver borroso, luego un poco mejor, y finalmente, pese a la inexistencia de las luces, pudieron ver bastante bien.

Habían salido las estrellas.

martes, 7 de agosto de 2012

Ping Pong Bancario

Admiro con horror a aquellas personas que planean los laberínticos mecanismos de defensa de las grandes empresas para desviar y marear a los clientes que, con ingenuidad, pretenden que aparte de pagar, que les brinden un buen servicio. Se ve que son dos cosas que no van de la mano.

Particularmente hoy, me vi en la entrañas de ese sistema de idas y vueltas que jamás tiene fin, y que rebotan entre llamados y pruebas a todo aquel que se aventure a tratar de solucionar un problema.

La misión era fácil: Hacer un depósito bancario.

Como los señores del banco donde tengo mi cuenta (del que no voy a dar el nombre, pero puedo decir que es un banco que viene de Francia) [JA] crearon un cómodo sistema para hacer transferencias por internet, intenté hacerlo por la web, que supuestamente tardaría microsegundos. Al llegar al último paso, me pedía que tenga registrado desde el cajero automático, mi número de celular, como una nueva medida de seguridad, que manda una clave al instante para completar la transacción. Como nunca lo había hecho, fui al banco (estoy a una cuadra).

Desde el cajero, seguí los pasos, y no me tomaba el celular. Probé con 011, con 15, con 11, con el prefijo de australia y con el que me pasó tu vieja anoche. Nada. Me decía que era incorrecto.

Pensando que el del error era yo, volví a la pc a buscar información, y aparentemente estaba todo bien, así que volví al banco. Probé nuevamente en el cajero, y me decía lo mismo, así que me acerqué al (no se si era) el gerente del banco, y me dijo que me acercara a la mesa de ayuda que ahí me iban a atender *Ping*.

El de la mesa de ayuda,  me dio una tarjeta y me dijo que llame a un número que resaltó con un fibrón amarillo *Pong*.

Llamé al número y después de unos diez minutos (casi contados) de espera, me atendió una chica muy cordial, que me dijo que iba a ver el problema. La llamada se cortó *Ping*, asi que volví a llamar y me atendió otra chica (luego de otros diez minutos) a quien tuve que explicarle TODO de nuevo. Me comentó que desde ahí ella no podía hacer nada, y que mande un mail a una casilla que me pasó, pero me dijo que quizás me respondían en 24/48 hs y si el depósito era urgente me acerque a la ventanilla. *Pong*  Me dijo también que ponga el número con 011 y sin 15 (cosa que ya había probado), pero acepté *Ping*, envié el correo y fui al banco de nuevo, por si me había equivocado, y luego de varios intentos fallidos, volví y llamé por tercera vez.

Me atendió una tercer chica cordial (luego de otros diez minutos) a la que tuve que conmover nuevamente con mi historia. La respuesta fue que no era problema de ellos, que llame a los del cajero a un número que me dio. *Pong*

Llamé a ese segundo número y luego de un rato me atendió otra persona a la que tuve que decirle todo de nuevo, y me dijo que eso era problema del banco y no de ellos. *Ping*

Como me quedaba poco tiempo (porque, como si fuera poco, trabajan hasta las 2 o 3 de la tarde nomás) fui al banco y me mandé a hacer la fila para hacer el depósito manualmente. Después de como media hora de espera, hice el trámite, y cuando salí me acerqué al (que creo que es el) gerente y le dije que quería elevar una queja, y me dijo que me acerque a la mesa de entrada (la misma donde me mandó la primera vez)  y pida una planilla para quejas*Pong*.

Fui hasta la mesa y hablé de nuevo con el mismo tipo, a quien tuve que explicarle todo de nuevo porque no se acordaba, y le pedí una planilla para hacer una queja y me respondió "Para hacer una queja tenés que mandar un mail a -y me dio la misma tarjeta que la primera vez, marcando con el mismo fibrón amarillo el mismo mail que me había pasado la mina del teléfono-, a lo que respondí cordialmente "Hace dos horas que me tienen dando vueltas, quiero hacer un reclamo por escrito", el señor me repite "tenés que enviar un mail a..." *Ping* y me extiende la tarjeta, a lo que amistosamente y frente a la gente a la que me había colado, le respondo "Metétela en el culo", y me fui, temiendo caer nuevamente en ese laberinto de llamados y esperas que me consumió todo el horario del almuerzo.

El ping pongo había comenzado de nuevo.

Los odio a todos.

(Estoy pensando mandar un correo al mail que me dijeron con un link a esta entrada. Eso sería genial!)