jueves, 18 de abril de 2013

Collage


De chiquito me decían que tenía que andar con ojos atrás de la cabeza, que trabaje a cuatro manos, que cada tanto baile en una pata, que comía como si tuviera cuatro estómagos, pero que estaba flaco como una escoba, que tenía dientes de caballo, ojos de huevo duro, pelo de alambre, piernas de escarbadiente, panza de cerveza, cuello de tortuga, que nadaba como un delfín, pero corría como una marmota, que hacía cagadas como un pato, que hacía pis como una vaca y que saltaba como una liebre, que me peinaba como de otra época, que mi pelo era de paja, que mi barba parecía una virulana, que tenía voz de pito, que cantaba como un chancho apuñalado, que tenía manos ásperas como de lija, y resbalosas, como de manteca, que tenía una lengua larga, una mirada de águila y orejas de raviol, pelo como un oso y venenoso como una serpiente.

Debe ser por eso que también dicen que soy un monstruo.

2 comentarios:

Mari dijo...

Para mí que exagera, conozco muchos monstruos con problemas de autoestima.

Pablix Pebablds dijo...

Deberías hacerles entender que siendo monstruos podrían tener superpoderes y comerse a quienes le bajan el estima.