martes, 23 de abril de 2013

Un Péndulo

Frené un péndulo en los bolsillos de la simpatía, que atemorizaba los azares más inoportunos, mientras un ángel en llamas tocaba las últimas notas con su arpa.

Un espacio lleno de invisibles, respiran un aire denso y profundo que en agudas estocadas los destruye. Cada centímetro cúbico de aire los desangra.

Caen los cuerpos rosados sobre la esfinge. Tratan de suspenderse, pero caen, y esa fuerza opuesta los comprime y los mueve de un lado a otro, como un péndulo en un bolsillo.

2 comentarios:

José A. García dijo...

Y para qué, amigo mío, querrías detener un péndulo si sabes todos los problemas que podría causar? He ahí la cuestión... (creo)

Suerte!

J.

Pablix Pebablds dijo...

José: Es que lo prohibido es lo que más atrae. Más si la consigna es desafiante y misteriosa, como si te dicen "Sabías que si frenás el péndulo explota todo?", uno lo toma como una invitación. Y así nos va!